Attia invierte el lenguaje del modernismo para que incorpore el legado del daño físico y psíquico que supuestamente debió haber trascendido. El monocromo, ese paradigma del absolutismo modernista, aparece aquí como un objeto maleable y falible, sujeto a las presiones del tiempo y unido por suturas. La obra nos ofrece un desvío o detournement del vocabulario institucional del minimalismo, y alude al carácter colectivo del trauma que siempre nos obliga a reflexionar sobre una variedad de escalas, entre la intervención concreta y la vastedad del daño social.
Attia invierte el lenguaje del modernismo para que incorpore el legado del daño físico y psíquico que supuestamente debió haber trascendido. El monocromo, ese paradigma del absolutismo modernista, aparece aquí como un objeto maleable y falible, sujeto a las presiones del tiempo y unido por suturas. La obra nos ofrece un desvío o detournement del vocabulario institucional del minimalismo, y alude al carácter colectivo del trauma que siempre nos obliga a reflexionar sobre una variedad de escalas, entre la intervención concreta y la vastedad del daño social.