Crucifijos provenientes de Mali, Benín, Indonesia y Papúa Nueva Guinea, que el artista ha recolectado como testimonio del variado sincretismo entre el cristianismo y diversas religiones animistas en culturas y locaciones diferentes, conforman esta instalación. Su carácter mestizo muestra el modo en que conceptos y ritos precristianos han sobrevivido a la imposición cultural de la colonización. Estos objetos, que mezclan la cruz con toda clase de fetiches, atestiguan la creolización de las culturas contemporáneas, la circulación de sus creencias y prácticas, y el esfuerzo por evitar su borramiento total.
Crucifijos provenientes de Mali, Benín, Indonesia y Papúa Nueva Guinea, que el artista ha recolectado como testimonio del variado sincretismo entre el cristianismo y diversas religiones animistas en culturas y locaciones diferentes, conforman esta instalación. Su carácter mestizo muestra el modo en que conceptos y ritos precristianos han sobrevivido a la imposición cultural de la colonización. Estos objetos, que mezclan la cruz con toda clase de fetiches, atestiguan la creolización de las culturas contemporáneas, la circulación de sus creencias y prácticas, y el esfuerzo por evitar su borramiento total.