Los palos de lluvia son instrumentos de origen amazónico que transforman el movimiento en sonido. En esta obra, Kader Attia los convierte en los ejecutantes de una coreografía rítmica y mecánica, que los hace evocar el paso del tiempo, en un ciclo que va desde las primeras chispas del inicio de la lluvia al sonido estridente de un chaparrón. La lluvia es una expresión de la sabiduría intrínseca de la naturaleza que regenera y transforma al mundo. Esta instalación sugiere un movimiento continuo de ascenso y descenso del Paraíso a la tierra, que en una era amenazada por el cambio climático, apunta a la experiencia del silencio antes de la tormenta.
Los palos de lluvia son instrumentos de origen amazónico que transforman el movimiento en sonido. En esta obra, Kader Attia los convierte en los ejecutantes de una coreografía rítmica y mecánica, que los hace evocar el paso del tiempo, en un ciclo que va desde las primeras chispas del inicio de la lluvia al sonido estridente de un chaparrón. La lluvia es una expresión de la sabiduría intrínseca de la naturaleza que regenera y transforma al mundo. Esta instalación sugiere un movimiento continuo de ascenso y descenso del Paraíso a la tierra, que en una era amenazada por el cambio climático, apunta a la experiencia del silencio antes de la tormenta.