Kader Attia. Un descenso al Paraíso
Continuum of Repair: The Light of Jacob’s Ladder [Continuo de reparación: La luz de la escalera de Jacob]  | Kader Attia. Un descenso al Paraíso | Museo Amparo, Puebla
Continuum of Repair: The Light of Jacob’s Ladder [Continuo de reparación: La luz de la escalera de Jacob]  | Kader Attia. Un descenso al Paraíso | Museo Amparo, Puebla
Continuum of Repair: The Light of Jacob’s Ladder [Continuo de reparación: La luz de la escalera de Jacob]  | Kader Attia. Un descenso al Paraíso | Museo Amparo, Puebla
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Kader Attia

Continuum of Repair: The Light of Jacob’s Ladder [Continuo de reparación: La luz de la escalera de Jacob]

Año 2013
Técnica

Vitrina de madera, espejos, luces de neón, estanterías metálicas, libros, libros antiguos, grabados y herramientas científicas

Información adicional

Copia de exhibición hecha bajo la supervisión del artista

Con el apoyo del Fondo Vicente Rojo, Centro de Documentación Arkheia (DGAV-UNAM)

Estudiantes de Bibliotecología voluntarios:

Nicolás Blanco, Nick Brito Toriz, Arianna Sofía Jardon Rojas, Nicole López Bárcenas, Sonia G. Ortega Almaraz y Xally Aixa Sánchez Astivia.

Cortesía de Irene Panagopoulos Collection

Esta instalación evoca la visión del sueño de Jacob relatada en el Génesis: “Una escalera que estaba apoyada en la tierra, y su cabeza tocaba el cielo […] ángeles de Dios […] subían y descendían”. Attia llegó a ese pasaje al ver un grabado en una Biblia: la escena de la escalera entre las nubes que partía del sueño de Jacob y llegaba a Dios se representaba de un modo un tanto inocente, pero constataba la obsesión por la elevación de las mitologías y religiones de muchas partes del mundo. Más tarde, hizo un modelo de la caja de reflejos pensando en el experimento del Nobel de Física Serge Haroche, quien consiguió estudiar fotones individuales en el interior de una caja reflejante. El dispositivo de su instalación es producto de un cortocircuito cultural que conecta una figura de la ciencia con una visión religiosa. Como afirma el artista: “La ubicuidad de la reparación en el universo es, sin duda, la única razón por la que la comparten tanto las matemáticas como el arte. Es una característica primaria de la evolución biológica y cultural humana. Sin el proceso de reparación no habría nada: ni caos ni estabilidad. Todo está guiado por la agencia determinista de reparación”.

Esta instalación evoca la visión del sueño de Jacob relatada en el Génesis: “Una escalera que estaba apoyada en la tierra, y su cabeza tocaba el cielo […] ángeles de Dios […] subían y descendían”. Attia llegó a ese pasaje al ver un grabado en una Biblia: la escena de la escalera entre las nubes que partía del sueño de Jacob y llegaba a Dios se representaba de un modo un tanto inocente, pero constataba la obsesión por la elevación de las mitologías y religiones de muchas partes del mundo. Más tarde, hizo un modelo de la caja de reflejos pensando en el experimento del Nobel de Física Serge Haroche, quien consiguió estudiar fotones individuales en el interior de una caja reflejante. El dispositivo de su instalación es producto de un cortocircuito cultural que conecta una figura de la ciencia con una visión religiosa. Como afirma el artista: “La ubicuidad de la reparación en el universo es, sin duda, la única razón por la que la comparten tanto las matemáticas como el arte. Es una característica primaria de la evolución biológica y cultural humana. Sin el proceso de reparación no habría nada: ni caos ni estabilidad. Todo está guiado por la agencia determinista de reparación”.

Obras de la sala