Olla con forma de murciélago | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Olla con forma de murciélago | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Olla con forma de murciélago | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Olla con forma de murciélago | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Olla con forma de murciélago | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Olla con forma de murciélago | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Región Altiplano Central
Período Clásico temprano
Año 200-600 d.C.
Técnica

Barro modelado con engobe negro, alisado y pulido, con esgrafiado

Medidas 6.7   cm
Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 200
Investigador

Descripción

Estas dos piezas son ollas efigie zoomorfas que representan murciélagos. Estos animales eran muy importantes en la cosmovisión mesoamericana y se vinculaban con temáticas como la muerte, el sacrificio y particularmente el inframundo. Fueron ampliamente representados en Monte Albán durante el periodo Clásico (100 d.C.-900 d.C.), teniendo un papel muy importante entre las deidades zapotecas. En el centro de México el murciélago se ha relacionado con la deidad de la fertilidad Xipe Totec y con el planeta Venus. Estas vasijas seguramente tuvieron un carácter suntuario y ceremonial, tal vez participando en algún ritual o bien siendo parte de alguna ofrenda.

La pieza con el número 199 es una olla efigie zoomorfa, con cuerpo de silueta compuesta y paredes curvo-convergentes. Presenta una base convexa y un fondo cóncavo con una boca circular. El cuerpo de la olla a su vez representa el cuerpo de un animal que parece ser un murciélago con sus alas extendidas. Se observa su cabeza adosada al cuerpo de la vasija a la altura de la línea de contacto de los dos cajetes curvo-convergentes que integran el cuerpo compuesto de la olla. El artista modeló las orejas por separado y las adosó a la parte superior de la cabeza; hizo los ojos con dos tiras de barro formando círculos y añadió la nariz, con otro fragmento de barro modelado. Además, con una incisión gruesa se delineó la boca del animal.

Para representar el cuerpo se realizaron líneas esgrafiadas poscocción en la mitad superior del cuerpo de la vasija. Se observan cuatro líneas paralelas que forman franjas horizontales. En su interior se realizaron diseños de líneas cortas horizontales y diagonales, excepto en la tercera franja contando desde la boca de la olla hacia abajo. Las patas del animal se representaron con cuatro fragmentos triangulares de barro, dos al frente y dos atrás, con incisiones que representan los dedos del animal. Toda la vasija fue cubierta con un engobe café oscuro y se le dio un acabado pulido.

La vasija con el número 200 es prácticamente igual a la anterior, en términos de su manufactura y forma. La única variación tiene que ver con algunos detalles decorativos que describiremos a continuación. Al igual que la pieza anterior, se realizaron cuatro líneas paralelas que crearon cuatro franjas horizontales, que rodean toda la mitad superior del cuerpo de la vasija. En este caso las cuatro franjas presentan diseños geométricos en su interior, la primera con formas de media luna; la segunda presenta tres líneas diagonales en direcciones opuestas; la cuarta tiene dos líneas paralelas cortas horizontales que se repiten a lo largo de la franja cubriendo su totalidad y la última tiene líneas curvas verticales, a la altura de las patas del murciélago. El engobe y el acabado de la pieza son exactamente iguales en este caso que en el de la pieza anterior.

Estas dos piezas son ollas efigie zoomorfas que representan murciélagos. Estos animales eran muy importantes en la cosmovisión mesoamericana y se vinculaban con temáticas como la muerte, el sacrificio y particularmente el inframundo. Fueron ampliamente representados en Monte Albán durante el periodo Clásico (100 d.C.-900 d.C.), teniendo un papel muy importante entre las deidades zapotecas. En el centro de México el murciélago se ha relacionado con la deidad de la fertilidad Xipe Totec y con el planeta Venus. Estas vasijas seguramente tuvieron un carácter suntuario y ceremonial, tal vez participando en algún ritual o bien siendo parte de alguna ofrenda.

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