Mujer con tocado y medallones | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Mujer con tocado y medallones | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Mujer con tocado y medallones | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Mujer con tocado y medallones | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Mujer con tocado y medallones | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Mujer con tocado y medallones | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Región Colima
Período Preclásico tardío
Año 400 a.C. – 200 d.C.
Técnica Barro modelado, pulido con decoración al pastillaje.
Ubicación Piezas de Arte Prehispánico en diálogo
Investigador

Descripción

El surgimiento de las primeras agrupaciones sedentarias trajo con el tiempo la segmentación de la sociedad en jerarquías. Esta división se dio en diversos momentos en Mesoamérica y, mientras territorios como Veracruz-Tabasco, Chiapas, Oaxaca, el Valle de México y el Valle de Puebla, tuvieron desde el Preclásico medio (1200-400 d.C.) representaciones que marcaban de forma evidente una jerarquía social, en otros lugares, esta división fue más tardía, pero con una originalidad en sus formas que aún nos sorprende.

            Este es el caso de la figurilla 876 que muestra una mujer de pie con las piernas ligeramente separadas, los brazos extendidos a un lado y la cabeza viendo hacía enfrente con un vistoso tocado. Al igual que sucede con la mayoría de las figuras del Preclásico, lo primero que llama la atención de esta pieza son las caderas y el rostro, aunque a estos elementos se le suman los adornos corporales que tiene en el cuerpo y el vistoso tocado. Es decir, los nuevos elementos que atrapan la atención son aquellos distintivos que ostentan una mayor jerarquía.

            La cabeza de la figura es circular y posee dos grandes orejeras circulares a los lados y en la parte superior porta un tocado con un contorno cuadrangular. En el interior del tocado, en el centro, se entrecruzan tres bandas, dos inclinadas y una horizontal. En la intersección está colocado verticalmente un trapecio con borde festonado que sobresale más allá del grosor de la pieza. A cada lado de la forma se encuentra un óvalo con tres incisiones y de ahí se desprenden dos formas oblongas. El rostro es muy sencillo, ya que sólo se distinguen dos perforaciones en cada ojo, que simulaban la esclerótica; la nariz tiene una forma triangular poco pronunciada y la boca apenas se encuentra marcada. La sencillez de los rasgos se debe en gran medida al intemperismo que ha sufrido la pieza, lo cual ha desgastado y desprendido los pastillajes que debieron de remarcar los rasgos.

            La cabeza se une al cuerpo de forma directa, sin ocuparse un cuello. El torso es triangular, correspondiendo la base del triángulo a los hombros y adelgazándose hacia el abdomen. En la parte superior surgen dos formas tubulares, correspondientes a los brazos, que se engrosan en la unión con el torso, pero sin llegar a adquirir una forma cónica, como ocurría en las representaciones del Preclásico medio (1200- 400 a.C.). En el extremo distal del brazo se colocó al pastillaje un óvalo con tres líneas incisas para simular la mano. Por otro lado, en el pecho se ocupan dos pequeñas esferas a los lados para simular los senos y en la parte inferior hay una perforación para representar el ombligo.

            Lo más llamativo del torso son los distintos adornos que posee. En la parte superior, donde debía de estar el cuello, se encuentra una tira que simula un cordón con siete círculos colgando, cinco en la parte central y dos cerca de los hombros. Asimismo, en la sección superior de los brazos se encuentran medallones (pequeños círculos) colocados al pastillaje.

            En la parte inferior del torso están dos perforaciones, quizá simulando la vagina de la mujer y a los lados se desprenden dos grandes formas ovoides que simulan los muslos. Estas son las más anchas de la pieza, ya que, si medimos la distancia que hay desde un muslo a otro, se ocuparían cuatro veces el tamaño del torso. Asimismo, si vemos la pieza de perfil, los muslos tienen el doble del grosor del pecho. Conforme se llega a la parte distal de los muslos, estos comienzan a adelgazarse hasta llegar a una pequeña forma tubular con tres líneas incisas para simular el pie y los dedos.

            Al igual que ocurrió en los brazos, los muslos se encuentran cubiertos con medallones colocados al pastillaje, lo cual ayuda a remarcar la jerarquía de la mujer representada. Por la espalda, la figura destaca en que, a diferencia de las figurillas planas del Preclásico medio, tiene un mayor volumen, ya que, aunque la espalda y los pies se encuentran en el mismo plano, los muslos sobresalen de esta superficie, creando la idea de los glúteos. Asimismo, en la cabeza se encuentra un cuadrado con dos bandas inclinadas a los lados y una más que cae de la base del cuadrado hacia la espalda, simulando el tocado y las bandas que sujetaban el prominente adorno del centro.

Además de estos elementos, la pieza adquiere un carácter único con las concreciones de tierra que se encuentran en la cabeza y el tocado. Además, también tiene concreciones de cal que se hacen más evidentes en los muslos y en los glúteos.

La pieza nos muestra el tránsito de las anteriores sociedades, donde la jerarquía social no era tan marcada, a un nuevo orden con una élite que ostenta su poder. Por ello, podemos ver en la pieza características del anterior arte, al representarse una mujer con grandes muslos, la vagina y los senos marcados y una nula importancia de los pies y las manos, elementos que vinculan a la pieza con el anterior culto a la fertilidad. A esta forma, se le colocan elementos de poder, los medallones en muslos y brazos, el collar con pendientes, las grandes orejeras y el tocado, que separan a la mujer del resto de las personas y le da jerarquía.

El surgimiento de las primeras agrupaciones sedentarias trajo con el tiempo la segmentación de la sociedad en jerarquías. Esta división se dio en diversos momentos en Mesoamérica y, mientras territorios como Veracruz-Tabasco, Chiapas, Oaxaca, el Valle de México y el Valle de Puebla, tuvieron desde el Preclásico medio (1200-400 d.C.) representaciones que marcaban de forma evidente una jerarquía social, en otros lugares, esta división fue más tardía, pero con una originalidad en sus formas que aún nos sorprende.

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