El tiempo en las cosas II. Salas de Arte Contemporáneo
Figurilla femenina sedente con casco y brazos en los muslos | El tiempo en las cosas II. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
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Figurilla femenina sedente con casco y brazos en los muslos

Región Valle de México
Período Preclásico medio
Año 1200-500 d.C.
Técnica Barro modelado con engobe rojo, incisiones y aplicaciones al pastillaje.
Medidas 26.8   x 18  cm
Ubicación Salas de Arte Contemporáneo. Piezas Prehispánicas
Investigador

Durante el Preclásico la mujer es constantemente representada. La vemos danzando, cargando animales, cuidado a los bebés, ataviada lujosamente, entre otras representaciones. Si contáramos las piezas que se encuentran en las distintas colecciones de los museos de este momento, la representación de la mujer seguro superaría a la de los hombres, evidenciando con ello la importancia y el rol principal que tenía en aquellas sociedades.

            Dos ejemplos de un tipo de estas figurillas lo encontramos en las piezas 334 y 335. En el caso de la primer pieza, se representó a una mujer sedente con las manos sobre los muslos. Se encuentra completamente recubierta de un engobe rojo, salvo el tocado que simula un casco, el cual se dejó con el barro alisado, un poco más prominente que la cabeza y con una banda vertical colocada al pastillaje en la parte superior.

La cabeza tiene una forma rectangular, sensación lineal que se acrecienta con las dos orejas prismáticas que se colocaron a los lados de la cabeza con un pequeño orificio en la parte inferior simulando la perforación para colocar las orejeras.

El rostro se compone de formas simples, con una pequeña tira colocada al pastillaje se simularon las cejas, la nariz se creó con un triángulo colocado con la misma técnica. Los ojos y la boca fueron creados con una profunda incisión, colocándose una pequeña perforación para simular el iris de los ojos.

La pieza tiene una forma muy orgánica, ya que en ella no hay líneas que la definan o delimiten, por lo contrario, se crea a través de una forma continua, que con pequeñas variaciones va creando el cuerpo. Así, de la cabeza prosigue el cuello con la misma anchura, que a su vez da pie al torso. De los lados salen dos bandas simulando los brazos que se flexionan ligeramente llegando a las piernas, donde la forma se funde con la continuidad del torso que da lugar a unas gruesas piernas extendidas que finalizan de una forma plana, rompiendo con la forma orgánica curva, que daba origen a la pieza.

Pocos son los elementos que particularizan la pieza, distinguiéndose apenas unas pequeñas elevaciones a la altura del pecho simulando los senos. En la parte central, un gran orificio simula el ombligo, lo cual nos revela que la pieza es hueca y que este orificio se usó para evitar que ésta se quebrara en el proceso de cocción. Asimismo, en la mano izquierda, cuando la forma está por integrarse a las piernas, se observan cuatro pequeñas incisiones que simulan los dedos.

Por su parte la pieza 335 tiene un gran parecido con la anterior. En ella vemos una mujer sedente cubierta completamente con un engobe color rojo.

Al verla, de inmediato llama la atención la desproporción del cuerpo, teniendo una gran cabeza del tamaño del torso, dos piernas gruesas que se van adelgazando y unos pequeños brazos. La figura tiene un casco que sobresale ligeramente de la cabeza con pequeñas hendiduras en la parte central. La cabeza posee una forma rectangular, pero ahora, a los lados de la misma, hay un medio círculo con dos orificios a cada lado, simulando las orejas. Las cejas se crean con pequeñas tiras colocadas al pastillaje, al igual que la nariz, la cual se realizó con una forma triangular, con dos orificios en la base simulando las fosas nasales. La boca y los ojos se simulan con una forma almendrada y estos últimos tienen un pequeño agujero que simula el iris.

De la cabeza surge un grueso cuello que se transforma en el torso. De ahí salen dos pequeños brazos cónicos que terminan en una forma esférica que simula las manos y, con tres incisiones, se trata de representar los dedos. Este mismo procedimiento se realiza para las piernas, donde se distinguen dos formas cónicas para simular las piernas estiradas y al final de cada forma se encuentran tres incisiones para representar los pies y los dedos. En el torso apenas se distinguen dos protuberancias figurando los senos de la mujer y, en el centro, un orificio simula el ombligo de la mujer. 

            Estas piezas encontradas en Tlatilco, por lo general se hallan en un contexto funerario y se han asociado con la fertilidad, aunque quizá un estudio más detallado de ellas – en un futuro –, nos muestre el papel que desempeñaba la mujer en aquellas sociedades, su participación en distintas esferas productivas y su rol trascendente en la sociedad.

Durante el Preclásico la mujer es constantemente representada. La vemos danzando, cargando animales, cuidado a los bebés, ataviada lujosamente, entre otras representaciones. Si contáramos las piezas que se encuentran en las distintas colecciones de los museos de este momento, la representación de la mujer seguro superaría a la de los hombres, evidenciando con ello la importancia y el rol principal que tenía en aquellas sociedades.

Obras de la sala

El tiempo en las cosas II. Salas de Arte Contemporáneo