Figurilla de personaje con tocado | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Figurilla de personaje con tocado | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Figurilla de personaje con tocado | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Figurilla de personaje con tocado | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Figurilla de personaje con tocado | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Figurilla de personaje con tocado | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Región Costa del Golfo
Período Clásico
Año 300-900 d.C.
Técnica Barro moldeado
Medidas 18   x 21  x 9.2  cm
Ubicación Piezas de Arte Prehispánico en diálogo
Investigador

Descripción

El tocado usado en épocas prehispánicas estaba situado en la parte superior de la cabeza, se componía de manera general tanto por el peinado que representa la manera de arreglar la cabellera, como por los adornos u objetos que se colocaban encima. En Mesoamérica los miembros de la élite portaban tocados en ceremonias púbicas ya sea oficiales o religiosas, mismos que consistían en adornos compuestos por piedras preciosas y plumas (Streser-Péan, 2012).

Tanto la cabellera y la manera de peinarla como el tocado eran indicadores de la posición social del individuo que los portaba (Streser-Péan, 2012). Los tocados y otros ornamentos representaban códigos que podían ser comprendidos por los miembros de la misma sociedad a la que pertenecían los individuos, lo que permite vislumbrar una filiación cultural (Vásquez, 2008).

Además del nivel económico de los personajes, los tocados en algunos casos permitían identificar el estado civil de quienes los portaban (soltero, casado o viudo), así como cuestiones de índole social como la edad, el género, la actividad o afiliación a un grupo. Generalmente los tocados estaban ornamentados, además de los materiales mencionados líneas arriba, con moños, borlas y listones, así como trenzas de tela o del mismo cabello (en el caso de las mujeres). Sin embargo, resulta difícil detectar actualmente en las representaciones de barro y piedra las diferencias entre los peinados y los tocados que portan las figurillas (Vásquez, 2008).

En la presente figurilla resaltan las proporciones del tocado, mismas que son mayores en comparación con el rostro del personaje. El rostro tiene forma triangular, presenta restos poco visibles de chapopote, su boca está entreabierta y se distinguen los dientes superiores.

El tocado está muy elaborado debido a que se encuentra compuesto por una amplia banda horizontal en la que se encuentran colocados tres pequeños adornos circulares como parte de la joyería (uno en el centro y dos en los extremos) en el límite superior de la banda puestos al pastillaje; del adorno situado en la parte central cuelga un elemento a manera de barra circular puesta de manera vertical. En la parte superior de la amplia banda están colocados justo arriba de los adornos circulares de los extremos, dos elementos con forma triangular, aunque no terminan en punta sino en una línea curveada, e inmediatamente arriba del adorno central está colocado un elemento rectangular de menores dimensiones en comparación con los dos adornos triangulares laterales.

La figurilla es hueca y en la parte trasera presenta un orificio situado en el centro de la misma. Por los adornos que muestra esta representación se deduce que puede tratarse de un individuo perteneciente a la élite.

El tocado usado en épocas prehispánicas estaba situado en la parte superior de la cabeza, se componía de manera general tanto por el peinado que representa la manera de arreglar la cabellera, como por los adornos u objetos que se colocaban encima. En Mesoamérica los miembros de la élite portaban tocados en ceremonias púbicas ya sea oficiales o religiosas, mismos que consistían en adornos compuestos por piedras preciosas y plumas (Streser-Péan, 2012).

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