Escultura de Calabaza  | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
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Región Valle de México.
Período Posclásico tardío
Año 1250-1521 d.C.
Técnica Piedra basáltica estucada y con pintura al temple. Tallado y desgastado
Medidas

Diametro 20.90 cm

Medidas 21   cm
Ubicación Piezas de Arte Prehispánico en diálogo
Investigador

Descripción

En la época prehispánica existió la necesidad constante de representar el medio ambiente, es por ello por lo que los animales, las plantas y el agua, entre otros elementos, se apoderaron de las imágenes y adquirieron un significado propio, para posteriormente convertirse en los símbolos que reflejan distintas ideas y creencias.

Entre estos elementos, la calabaza fue uno de los alimentos más importantes en la dieta mesoamericana. Desde épocas muy tempranas los grupos de cazadores-recolectores apreciaron esta planta, sobre todo porque las semillas eran una fuente importante de proteína que se podía guardar durante largas temporadas, lo que le llevó a ser una de las plantas más importantes en Mesoamérica. Su domesticación se realizó en Oaxaca, cerca del año 8000 a.C. y de ahí, cuando las sociedades sedentarias comenzaron a desarrollarse, se convirtió en un producto fundamental, ya que se utilizaba casi toda la planta. Podía consumirse las semillas, la flor y el fruto, e incluso la cáscara de la calabaza se utilizaba como contenedor. Todo lo mencionado anteriormente le daba a dicha planta una versatilidad que pocos productos podían tener.

Ello hizo que su representación fuera frecuente en las sociedades prehispánicas. Solamente por citar algunos ejemplos, encontramos la representación de las floraciones de la planta en los grabados en piedra de Chalcatzingo; en Teotihuacán la encontramos en las pinturas murales del templo de los Caracoles Emplumados y encontramos la representación del fruto en piezas del Occidente y de Veracruz, sólo por nombrar algunas piezas. Incluso en algunos casos la presencia de la calabaza se encuentra interaccionando con distintos personajes, como es el caso de la pieza 1448: “Hombre que sujeta una calabaza y porta máscara sobre la cabeza” de la colección del Museo Amparo. 

 En el caso de la pieza 1428, la calabaza es el sujeto principal de la representación, lo cual, refuerza la importancia de esta planta. Primero se labró la pieza, un cuerpo globular compuesto por siete gajos, del cual sobresale un trapecio invertido, haciendo alusión a la floración de la planta y, en la parte superior se labró una forma esférica para referir el gineceo de la flor. Posteriormente, la pieza fue cuidadosamente estucada y pintada. El cuerpo de la pieza se pintó de rojo óxido, en tanto que para la floración se utilizó un color ocre y el gineceo se dejó en color blanco. El esmero en esculpir la pieza y pintarla, nos muestra la importancia de esta planta en la cosmovisión mesoamericana, la cual a la par de otras plantas, como el frijol, el chile y el maíz, tenían tal valor que fueron divinizadas por el hombre e inmortalizadas en obras de arte.

En la época prehispánica existió la necesidad constante de representar el medio ambiente, es por ello por lo que los animales, las plantas y el agua, entre otros elementos, se apoderaron de las imágenes y adquirieron un significado propio, para posteriormente convertirse en los símbolos que reflejan distintas ideas y creencias.

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