Figurilla de tlacuache | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Figurilla de tlacuache | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Figurilla de tlacuache | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Figurilla de tlacuache | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cultura Maya
Región Campeche
Período Clásico
Año 200-909 d.C.
Técnica

Barro moldeado

Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 1475
Investigador

Descripción

Esta pequeña figurilla tiene forma de tlacuache. Se identifica por los rasgos utilizados para representar comúnmente a este animal en la iconografía mesoamericana, tales como el hocico largo pronunciado, las orejas triangulares que acaban con una voluta en un lado, un marco elíptico alargado alrededor del ojo que termina puntiagudo hacia el hocico y el vientre ligeramente inflado. La figurilla está hecha de un molde; los orificios en las axilas sirven para colgarla con un hilo, a la vez esta pieza tiene la base amplia para que también pueda ser colocada parada sobre una superficie plana.

El tlacuache es muy popular en Mesoamérica, aparece en varios mitos y juega diversos papeles por algunas características peculiares propias. Es un marsupial, muy hábil para robar, astuto, prolífico y resistente. Su conformación sexual es extraña: las hembras tienen dos úteros y vagina doble y los machos tienen el glande bifurcado y los testículos están delante del pene. Tiene una gran aptitud para fingirse muerto. Por su color de pelo blanquizco y tieso, suele asociarse con un anciano.

Dentro de sus múltiples papeles en los mitos, el más conocido es el del robo del fuego. Aunque hay varias versiones, el relato básico es como sigue: en tiempos remotos cuando los humanos no tenían el fuego, tras los intentos de varios animales, el tlacuache fue el único que logró a traer el fuego a la tierra. Llegó a la hoguera con engaños y robó la lumbre del dueño del fuego. Logró a escapar de él y entregó su botín a los hombres. En algunas versiones el animal llevó el fuego con la cola, y se toma como la razón por la cual el tlacuache tiene la cola pelada. En otras versiones, aprovechando su marsupio, escondió la lumbre en el vientre. Hay versiones en las que el tlacuache muere despedazado a la llegada, pero resucita después.

El tlacuache se encuentra representado en objetos muy sencillos como esta pequeña figurilla, hasta en cerámicas más elaboradas o en pinturas en códices con ricos adornos porque era un animal importante en la mitología mesoamericana.

Esta pequeña figurilla tiene forma de tlacuache. Se identifica por los rasgos utilizados para representar comúnmente a este animal en la iconografía mesoamericana, tales como el hocico largo pronunciado, las orejas triangulares que acaban con una voluta en un lado, un marco elíptico alargado alrededor del ojo que termina puntiagudo hacia el hocico y el vientre ligeramente inflado. La figurilla está hecha de un molde; los orificios en las axilas sirven para colgarla con un hilo, a la vez esta pieza tiene la base amplia para que también pueda ser colocada parada sobre una superficie plana.

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