Mujer que carga infante, Xochiquetzal-Cihuacóatl | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Mujer que carga infante, Xochiquetzal-Cihuacóatl | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
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Mujer que carga infante, Xochiquetzal-Cihuacóatl

Cultura Nahua
Estilo Mexica
Región Altiplano central
Período Posclásico tardío
Año 1200-1521 d.C.
Técnica

Barro moldeado con pintura blanca

Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 1505
Investigador

Descripción

La figurilla sólida de pequeñas dimensiones es muy simétrica y fue fabricada para ser vista de manera frontal y sostenerse de manera vertical. Está sentada mirando hacia adelante. Tiene las rodillas flexionadas, las piernas hacia atrás y yace de frente, por lo que se le puede identificar como la figura de una mujer. Esta es una de las posturas que tradicionalmente toman las representaciones de mujeres, en tanto que merece detenerse y mirar a la postura de los brazos de la figurilla: las manos al aire mostrando las palmas de las manos, con los brazos extendidos y abiertos. Un gesto muy móvil ante el cuerpo estático de la mujer

Con respecto a la vestimenta de la mujer, es una falda enrollada alrededor de la cintura. Lleva un gran pectoral de forma circular así como grandes orejeras de tapón y un tocado muy elaborado de telas y largas plumas que se extienden hacia arriba. El cabello de la figurilla está lazado con tiras que caen y cubren los hombros, en tanto también rodean su rostro, mostrando los dientes, conformado por rasgos estereotipados, principalmente debido a que ésta fue fabricada a partir de un molde a partir del cual probablemente se moldearon varias figurillas idénticas.

Los detalles de la pieza, así como el tratamiento de la superficie, confirman que para fabricar la figurilla, la arcilla suave fue presionada en el molde y que una vez seca, la pieza fue extraída del molde, a manera de una delgada y frágil placa de barro. Posteriormente la pieza sufrió una cocción y recibió una delgada capa de color blanco. 

Muchas figurillas iguales fueron fabricadas y eran parte importante de las ceremonias y rituales. Los estudios que se han realizado acerca de las figurillas de barro se ocupan en clasificarlas y en reconocer la manera en la que están fabricadas. A partir de sus formas las han ordenado y coinciden en destacar su uso social y religioso, por lo que esta pieza, como la mayoría de las figurillas que se han recuperado permite llegar a consideraciones alrededor de su forma y función especial en la sociedad.

En este caso cabe preguntarnos qué significado tenía esta figurilla. Esther Pasztory propone que las figurillas, algunas semejantes a la que aquí vemos están ligadas a la fertilidad y al parto, en tanto que vinculadas al culto de la diosa madre, y este ejemplo, que probablemente fue localizado en el interior de algún espacio doméstico o quizás en alguno de los altares familiares, nos habla de la manera en la que la mujer buscaba la protección de las diosas en determinados momentos de su ciclo de vida.

Los nahuas pensaban que las representaciones de los dioses de arcilla, como en este caso, de piedra u otro material, quedaban embebidas con la fuerza de la deidad y que su fuerza se podía impartir a través de ellas, y en ceremonias y rituales objetos como nuestra pieza y muchas otras figurillas, objetos y materiales eran depositados para permanecer allí hasta que los arqueólogos los descubren y estudian a partir de múltiples miradas que permiten saber, por ejemplo, que en los rituales en los que se depositaron figurillas, también se arrojaron plantas aromáticas y se quemaron resinas.

La figurilla sólida de pequeñas dimensiones es muy simétrica y fue fabricada para ser vista de manera frontal y sostenerse de manera vertical. Está sentada mirando hacia adelante. Tiene las rodillas flexionadas, las piernas hacia atrás y yace de frente, por lo que se le puede identificar como la figura de una mujer. Esta es una de las posturas que tradicionalmente toman las representaciones de mujeres, en tanto que merece detenerse y mirar a la postura de los brazos de la figurilla: las manos al aire mostrando las palmas de las manos, con los brazos extendidos y abiertos. Un gesto muy móvil ante el cuerpo estático de la mujer

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