Personaje sentado con escarificación en los hombros | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Personaje sentado con escarificación en los hombros | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
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Personaje sentado con escarificación en los hombros | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
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Personaje sentado con escarificación en los hombros

Cultura Teotihuacana
Región Ciudad de Teotihuacán
Período Clásico temprano
Año 200-600 d.C.
Técnica

Barro modelado, rostro moldeado con aplicaciones al pastillaje

Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 1312
Investigador

Descripción

Las figurillas que comúnmente llamamos "tipo retrato", a pesar de sus rasgos poco individualizados, son muy comunes en Teotihuacán. Su significado y la función que ellas cumplían en el interior de la sociedad teotihuacana ha sido un interesante tema de estudio, aunque aún se ignora exactamente qué es lo que hacían con ellas. En lo que coinciden los arqueólogos es que no son representaciones de dioses ni de gobernantes, y las figurillas posiblemente representan al individuo que simboliza el colectivo de la población; también proponen que los teotihuacanos, a la vez que participaban de los grandes rituales que se llevaban a cabo en la ciudad de manera cotidiana, realizaban ceremonias familiares en el seno de sus unidades domésticas con esas figurillas, debido a que entre las distintas etapas constructivas y bajo los pisos, fueron encontradas miles y miles, tanto completas como fragmentadas.

Las figurillas por lo general se han localizado como material de relleno (debido a las técnicas de excavación) y en mucho menor cantidad al interior de entierros, asociadas a otros objetos a manera de vasos trípodes, vasijas y ornamentos que fueron depositados en las tumbas. Por ejemplo en la tumba de un adulto en el conjunto habitacional llamado Xolalpan (Linné, Rattray).

Las figurillas se fabricaron primero con la técnica del modelado y después de 400 d.C., por medio de moldes, durante el dominio de la urbe teotihuacana. Como lo suelen estar todas las figurillas de barro tipo retrato, nuestra figurilla también se encuentra desnuda y la forma triangular de la cabeza nos habla de la deformación craneal que practicaba la población y la manera en la que el individuo se identificaba dentro de la sociedad.

Los entierros muestran la manera en la que los teotihuacanos intencionalmente modelaban con tablillas la forma de su cabeza para transformarla en tabular oblicua como señal de pertenencia.

El rostro sencillo de la figurilla corresponde al de un personaje de cierta importancia y la postura que adquiere reitera su dignidad: sentada con las piernas cruzadas y las manos sobre las rodillas. Diversos especialistas han propuesto que las figurillas de barro eran vestidas posiblemente con papeles y otros materiales perecederos al ser utilizadas en las ceremonias y rituales. No obstante, cabe subrayar que el ejemplar que vemos ante nosotros es singular, y en cierta medida no corresponde a la idea que sostiene que las figurillas eran vestidas en esas ocasiones. El hecho de que la figurilla presente una de sus orejeras en forma de tapón, que era una señal de jerarquía, contradice aquella propuesta, como lo hace también la presencia de pequeñas aplicaciones de barro, a manera de nódulos, que cubren los hombros de nuestra figurilla.

Entre la escultura de barro teotihuacana antropomorfa de pequeño formato, este elemento es poco común, pero si nos remitimos a la alfarería de otras regiones mesoamericanas, como algunos ejemplos de la escultura del Preclásico medio en la región central, particularmente las figuras que pertenecen a la tradición de tumbas de tiro de la zona, Jalisco y Colima, Nayarit  resulta posible sugerir que lo que se representa en los hombros de nuestra pequeña figurilla puede ser muestra de escarificación. Es decir, nos abre la posibilidad de considerar que en Teotihuacán algunos habitantes se pudieron haber hecho incisiones superficiales en la piel para generar cicatrices y marcas permanentes en el cuerpo.

Sería importante determinar entonces la función de estas aplicaciones: ¿acaso sería la de marcar o distinguirse entre los grupos sociales, para determinar alguna calidad y situación? No tenemos información suficiente para apoyar dicha propuesta, pero la existencia de este singular ejemplo nos lleva a buscar otros al interior de Teotihuacán y conformar un conjunto que nos permita explorarla mejor.

Las figurillas que comúnmente llamamos "tipo retrato", a pesar de sus rasgos poco individualizados, son muy comunes en Teotihuacán. Su significado y la función que ellas cumplían en el interior de la sociedad teotihuacana ha sido un interesante tema de estudio, aunque aún se ignora exactamente qué es lo que hacían con ellas. En lo que coinciden los arqueólogos es que no son representaciones de dioses ni de gobernantes, y las figurillas posiblemente representan al individuo que simboliza el colectivo de la población; también proponen que los teotihuacanos, a la vez que participaban de los grandes rituales que se llevaban a cabo en la ciudad de manera cotidiana, realizaban ceremonias familiares en el seno de sus unidades domésticas con esas figurillas, debido a que entre las distintas etapas constructivas y bajo los pisos, fueron encontradas miles y miles, tanto completas como fragmentadas.

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