Tapa de brasero con representación del dios viejo | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Tapa de brasero con representación del dios viejo | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Tapa de brasero con representación del dios viejo | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Tapa de brasero con representación del dios viejo | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
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Tapa de brasero con representación del dios viejo

Región Veracruz
Período Clásico temprano
Año 200-600 d.C.
Técnica Barro modelado con piezas moldeadas y aplicaciones al pastillaje
Ubicación Salas de Arte Contemporáneo. Piezas Prehispánicas
Investigador

Descripción

Esta pieza fabricada en barro modelado emplea las técnicas de enrollado, alisado, pastillaje e incisión, y está pintada con una delgada capa de color blanco aplicada en seco. Es la parte superior de un brasero o incensario, que se usaba para quemar algún material aromático a manera de ofrenda, y en el que se producía humo, como sugieren los restos de hollín depositados en su interior.

En este caso, la base, esto es, el recipiente donde se quema el incienso, no está presente. Lo que sí podemos ver es la tapa tronco-cónica con una chimenea pegada a la parte posterior, misma que sirve de armazón para la escultura. El tubo alargado está modelado de manera que funciona como el cuerpo de un personaje de brazos alargados, que parece estar sentado en un trono o asiento conformado por una barra horizontal, con un elemento de círculos concéntricos en el centro, y dos rosetones de cuatro lóbulos con un largo atado de yerba, en cada extremo.

El rostro del personaje es el de un anciano desdentado, de ojos almendrados, nariz aguileña y barba pronunciada, y se puede pensar que es la representación de una deidad ígnea muy antigua de Mesoamérica, generalmente conocida por su nombre en náhuatl, Huehuetéotl. En este ejemplo lleva orejeras de tapón y porta en la cabeza un gran tocado horizontal con atados de largos plumajes desplegados a cada lado, y volutas que simbolizan el humo y el aroma.

Merece una mención particular la factura de la pieza. El rostro está modelado y los elementos están hechos de tiras de barro enrollado y aplicaciones, modelados en tercera dimensión. Las formas de barro, al adoptar la figura de espiral, en el tocado reiteran la función del incensario, ya que lo que destaca en este singular ejemplo escultórico es que cuando el humo salía por el orificio de la chimenea, el rostro quedaba envuelto en una nube de humo aromático que, a su vez, inundaba el espacio donde se ubicaba, un templo o una casa de élite, de tal manera que parecía que el humo salía de su interior para sahumar todo lo que le rodeaba.

Las representaciones del dios del fuego son muy relevantes en la época del Clásico. En el centro de México, en Teotihuacán, generalmente son de piedra, mientras que las que están fabricadas en barro, abundan más bien en la región del centro de Veracruz (Cerro de las Mesas y Laguna de los Cerros), y parecería que nuestra pieza pertenece a esta tradición alfarera debido a que reúne muchos de los elementos que caracterizan durante esta época a los incensarios de la región central de Veracruz.

El incensario del Museo Amparo no es de Teotihuacán; pues no corresponde a los cánones del arte de la urbe que dominó la región mesoamericana a lo largo de la época del Clásico. Simplemente es necesario subrayar que en los incensarios tipo teatro provenientes de excavaciones controladas que se llevaron a cabo tanto en Teotihuacán como en la Costa del Pacífico de Guatemala, y que extensamente registró Janet Berlo en su obra Teotihuacan Art Abroad, A Study of Metropolitan Style and Provincial Transformation in Incensario Workshops, BAR  International Series, 1984; el rostro del dios del fuego no es la norma y que los brazos y manos por lo general no se modelan. En este caso, la forma y el acabado de los brazos de la figura de nuestro incensario nos remiten a otras técnicas alfareras propias de la región de Veracruz durante el Clásico.

Un reconocimiento concreto de lo anterior es la cabal semejanza, temática y estilística entre nuestro incensario y otro que representa al Dios Viejo del fuego que pertenece a la colección Bliss de arte precolombino en Dumbarton Oaks, Washington DC y que Susan Toby Evans clasifica como perteneciente a la cerámica Estilo Lirios en el libro Ancient mexican Art at Dumbarton Oaks,  2010, p.233-234. Curiosamente, como en el caso de nuestro incensario, la procedencia de la pieza en esa colección (Bliss) tampoco es conocida; sin embargo, a partir de una serie de análisis, principalmente de la arcilla con la cual se modeló, los resultados determinaron que proviene de la región central de Veracruz, específicamente de la región del río Papaloapan.

Cabe pensar que si se compararan en un estudio minucioso, las dos piezas Colección Amparo y Colección Bliss, encontraríamos que posiblemente comparten muchas características, formales y temáticas, que sugieren que provienen de la misma zona si no es que incluso del mismo taller. En el marco del estudio comparativo de las dos piezas es necesario analizar puntualmente las piezas para determinar semejanzas.

Esta pieza fabricada en barro modelado emplea las técnicas de enrollado, alisado, pastillaje e incisión, y está pintada con una delgada capa de color blanco aplicada en seco. Es la parte superior de un brasero o incensario, que se usaba para quemar algún material aromático a manera de ofrenda, y en el que se producía humo, como sugieren los restos de hollín depositados en su interior.

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