El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico
Figurilla de mujer desnuda con tocado de cuentas | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
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Figurilla de mujer desnuda con tocado de cuentas

Estilo Remojadas
Región Centro-Sur de Veracruz
Período Preclásico tardío
Año 400 a.C.- 100 d.C.
Técnica

Barro moldeado pulido con pastillaje e incisiones

Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 859
Investigador

Entre las figurillas más conocidas de la región de Remojadas, Veracruz, se encuentran, por un lado, las llamadas “caritas sonrientes” y, por otro, aquellas que presentan chapopote como elemento distintivo. Dentro de este último grupo existen piezas que actualmente carecen de esta decoración, ya sea porque fue removida durante procesos de limpieza o porque nunca la tuvieron; no obstante, por sus características formales, se adscriben a esta tradición. Tal es el caso de esta pieza.

Representa a una mujer sedente, con las piernas cruzadas, el torso recto, los brazos pegados al cuerpo y las manos proyectadas hacia el centro, descansando sobre el vientre. La cabeza ostenta diversos elementos que indican la jerarquía del personaje.

La figurilla fue elaborada mediante molde, razón por la cual la forma general del cuerpo no presenta un relieve pronunciado. No obstante, los elementos del atavío, como el collar y el tocado, fueron añadidos al pastillaje. Asimismo, se realizaron incisiones para marcar los dedos de manos y pies, así como los ojos y la boca, mientras que pequeñas punciones simulan las cuentas que conforman el tocado.

La pasta del barro es de color anaranjado, con una tonalidad más intensa en el lado derecho de la cabeza. Presenta, además, una pequeña nube de cocción en la parte inferior derecha de la cabeza, que se extiende hasta el hombro derecho. Tambien, la pieza se encuentra fracturada en ocho fragmentos y presenta la pérdida total de la pierna izquierda.

Las piernas se representan delgadas, con una proporción aproximada de un sexto del tamaño de la cabeza. Se encuentran cruzadas, una sobre la otra, y presentan dos adornos a la altura de los tobillos, indicados mediante una franja vertical. Los dedos están marcados con tres líneas incisas.

El torso es ancho y ligeramente más alto que la cabeza. En la parte superior presenta dos formas cónicas que simulan los senos, otorgándole identidad femenina a la figura; el seno derecho se encuentra ligeramente más elevado que el izquierdo.

Los brazos, delgados y de un grosor similar al de las piernas, descienden pegados al cuerpo y se flexionan a la altura del codo hacia el pecho; el derecho se sitúa ligeramente más abajo que el izquierdo. Las manos portan pulseras que, al igual que las tobilleras, están representadas mediante dos bandas verticales. Asimismo, los dedos se marcan con cuatro líneas incisas en cada mano.

La separación entre el cuerpo y la cabeza se establece mediante la representación de un collar, compuesto por quince círculos añadidos al pastillaje y dispuestos en forma de medio círculo. Este elemento articula el torso con una cabeza ovalada, más alargada en la parte superior y ligeramente más plana en la inferior.

Los rasgos faciales fueron realizados mediante molde. La boca esboza una ligera sonrisa, configurada por un óvalo cuyos extremos se elevan sutilmente; una línea incisa divide los labios y sugiere que la boca se encuentra entreabierta. La nariz es delgada y se vincula visualmente con dos circunferencias que representan las cejas. Los ojos son convexos y presentan una incisión central. Las orejas se modelan como óvalos, con un círculo en la parte inferior que incluye una perforación, aludiendo a la orejera.

Uno de los elementos centrales de la pieza es el tocado. En el espacio entre las cejas se dispone un óvalo añadido al pastillaje, decorado con cinco líneas incisas que simulan un fleco. De este motivo parten bandas en forma de medias circunferencias que se proyectan hacia las orejas y se encuentran ornamentadas con punciones. Un par de bandas separa el cabello del rostro; más arriba aparece otro par similar, seguido de un pequeño espacio y, finalmente, dos bandas casi contiguas, compuestas por circunferencias superpuestas, se encuneutran hasta arriba. En la zona intermedia entre estos pares de bandas se observa una forma acorazonada delineada con puntos. Todo el conjunto de estos elementos sugiere una representación asociada a un alto rango jerárquico.

Asimismo, uno de los elementos más destacados de la pieza, y que llama de inmediato la atención, es la representación de un ombligo de gran tamaño, simulado mediante un orificio cuyo diámetro es casi equivalente al grosor del brazo. Este se localiza por encima de la mano derecha y frente a la izquierda, ocupando una posición central en la composición del cuerpo.

La presencia de este rasgo difícilmente puede considerarse casual. El ombligo constituía el vestigio físico de la conexión entre el hijo y la madre y podía interpretarse como el centro vital del cuerpo, punto de origen y símbolo de fertilidad. En este sentido, la marcada representación del ombligo, sumada a los atributos de jerarquía que porta la figura, podría sugerir una asociación con una entidad femenina vinculada a la fertilidad. El énfasis en el abdomen y en esta zona específica del cuerpo subrayaría así la función generadora y la capacidad de dar vida.

Entre las figurillas más conocidas de la región de Remojadas, Veracruz, se encuentran, por un lado, las llamadas “caritas sonrientes” y, por otro, aquellas que presentan chapopote como elemento distintivo. Dentro de este último grupo existen piezas que actualmente carecen de esta decoración, ya sea porque fue removida durante procesos de limpieza o porque nunca la tuvieron; no obstante, por sus características formales, se adscriben a esta tradición. Tal es el caso de esta pieza.

--Vista de salas--

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