Figurilla femenina con tocado cónico | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
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Figurilla femenina con tocado cónico

Estilo Tlapacoya
Región Valle de México
Período Preclásico medio
Año 1200-500 a.C.
Técnica

Barro modelado alisado con incisiones y aplicaciones al pastillaje.

Medidas 20.6   x 7.8  cm
Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 303
Investigador

Descripción

El canon estilístico olmeca se distingue principalmente en el rostro. Este presenta unos ojos entre cerrados, normalmente con estrabismo, una nariz pequeña, las comisuras de los labios hacia abajo y en ocasiones con el ceño fruncido. Este rostro, generalmente se acompañaba por una búsqueda de naturalismo en el cuerpo, el cual se hacía presente por medio de líneas curvas que lo definían.

            Esta forma de plasmar el cuerpo humano tuvo ligeras variantes en los distintos poblados donde se adoptó, así como de la materia prima que se usaba. En ocasiones la piedra no facilitaba la creación de aristas, haciendo una figura más tosca, mientras que el barro facilitaba la creación de formas orgánicas, como es el caso de las piezas 86 y 303.

            En el caso de la figura 86, se representó a una mujer de pie, donde el barro color anaranjado contrasta con las concreciones de cal que se tiene a lo largo de la pieza. La cabeza presenta una frente prominente de donde salen pequeñas tiras al patillaje que simulan el cabello, el cual le llega a los hombros. Los ojos se crearon con dos incisiones horizontales y, para la boca se usó la misma técnica, solamente que con una pequeña digitación se hizo la rebaba del barro hacia arriba, creándose un labio prominente. La nariz fue realizada con un pellizco y, a los lados de la cabeza se colocaron al patillaje, dos pequeñas tiras de barro como orejas y dos esferas como orejeras.

El cuello continúa con el mismo grosor que la cabeza y se encuentra fracturado en su parte inferior. El tronco posee unos hombros anchos de donde salen dos formas semicónicas rectas como brazos. A la altura del pecho, dos pellizcos crean los senos y a partir de ahí la forma se adelgaza en el vientre para volverse a engrosar en la cintura, de donde salen dos grandes piernas de forma cónica, en las que resaltan los grandes muslos.

            La figura 303 es muy parecida a la anterior, diferenciándose en el tono de la arcilla – más ocre – y en el tocado que lleva la mujer. Fuera de eso, se siguen pautas semejantes. Así, esta figurilla representa a una mujer de pie con las piernas separadas y los brazos extendidos hacia los lados. El rostro es ovalado y encima tienen un tocado cónico con pequeñas líneas incisas en la base. Los ojos y la boca se crearon con incisiones horizontales y la nariz tiene una forma prismática triangular, a los lados se colocaron dos pequeñas bandas al pastillaje con incisiones diagonales para simular la oreja y la orejera. El cuello, al igual que la anterior pieza, continúa con el mismo grosor de la cabeza y llega a unos anchos hombros, de los cuales salen dos pequeñas formas cónicas simulando los brazos. Estas extremidades tienen una clara desproporción, ya que apenas llegan a la altura del vientre.

El tronco es ancho a la altura del pecho, donde dos esferas simulan los senos; se adelgaza la figura a la altura del vientre, el cual es ligeramente convexo. Volviéndose a ensanchar en la cadera, de donde surgen dos grandes piernas cónicas con anchos muslos.

 Las figurillas, por su naturalidad y el rostro son indudablemente olmecas, parecidas a las encontradas en el sitio de Tlapacoya. Pero en ellas llama la atención que pese a la naturalidad del cuerpo y su creación con líneas curvas es notorio la distinta proporción que tienen sus partes, sobre todo si comparamos las piernas y los brazos. Esto, antes de verse como una deficiencia en la creación del cuerpo, ayuda a centrar la atención en las caderas y en el vientre, y con ello hacer explícita las cualidades de fertilidad y, en la pieza 303, del embarazo, características que fueron comúnmente representadas en las figurillas del Preclásico.

El canon estilístico olmeca se distingue principalmente en el rostro. Este presenta unos ojos entre cerrados, normalmente con estrabismo, una nariz pequeña, las comisuras de los labios hacia abajo y en ocasiones con el ceño fruncido. Este rostro, generalmente se acompañaba por una búsqueda de naturalismo en el cuerpo, el cual se hacía presente por medio de líneas curvas que lo definían.

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