Mano de metate | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
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Mano de metate | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Mano de metate | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cultura Mexica
Región Valle de México
Período Posclásico tardío
Año 1250-1521 d.C.
Técnica

Piedra basáltica. Desgaste.

Medidas 24.2   x 6  cm
Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 1447
Investigador

Descripción

Las actividades productivas en Mesoamérica fueron sumamente diversas. Encontrándose una gran variedad de ellas, que podríamos enumerar desde la extracción de materias primas líticas para la elaboración de esculturas, hasta la amplia producción de alimentos que sustentaron el gran crecimiento demográfico de la región (que fue particularmente alto a inicios del siglo XVI en algunas áreas, como el centro de México), entre otras actividades, nos muestra una sociedad en pleno desarrollo y florecimiento.

De estas actividades, la agricultura y el procesamiento del maíz (Zea mays) y otros granos y semillas fue probablemente la más importante. Afortunadamente en los yacimientos arqueológicos es posible encontrar objetos en distintos estados de conservación, ligados a las actividades de carácter socioeconómico ligados a esta planta.

En este sentido, un par de herramientas estuvo presente en, probablemente, todas las unidades habitacionales de Mesoamérica: la mano y el metate. Siendo la primera una pieza activa generalmente de forma cilíndrica y la segunda más bien de carácter pasivo, fija y de forma rectangular. Estas herramientas servían para moler distintos granos u otras materias primas.

Para el caso del maíz, este instrumento se usaba en un momento específico del procesamiento del alimento. Así, una vez que se obtenía la mazorca del maíz, se desgranaban los granos y muchas veces se ponían a cocer en agua con cal viva, proceso que se conoce como nixtamalización. Cuando el grano se había ablandado, se molía en el metate y ahí se creaba una masa que servía a su vez para elaborar tortillas, tamales o bebidas hechas a base de maíz y cacao, solo por mencionar algunas.

El caso que aquí nos ocupa es concretamente una mano de metate (o metlapil) alargada con forma cilíndrica y extremos rectos. En su sección transversal presenta una forma circular que tiende al óvalo y en su sección longitudinal tiene una forma lenticular. Es importante mencionar que sus características permiten inferir que fue utilizado en conjunto con un metate cuyos extremos eran abiertos. Además, la forma de su cuerpo, en este caso cilíndrico, se relaciona con la curvatura transversal del metate en que fue utilizado. Su longitud, de casi veinticinco centímetros, sugiere que la molendera utilizaba sus dos manos para realizar el acto de molienda.

Vale la pena mencionar que este tipo de artefactos se sigue utilizando en muchas comunidades indígenas y mestizas del México contemporáneo, a pesar de la introducción del molino europeo desde la llegada de los españoles. Esta continuidad se puede entender, ya sea porque hay un genuino interés en reproducir tradiciones de carácter muy antiguo, o bien, porque resultan herramientas muy adecuadas para lograr la producción de diversos alimentos. La etnoarqueología se ha encargado de realizar estudios en comunidades actuales para comprender mejor los usos, variedades y características de esta tecnología doméstica.

Las actividades productivas en Mesoamérica fueron sumamente diversas. Encontrándose una gran variedad de ellas, que podríamos enumerar desde la extracción de materias primas líticas para la elaboración de esculturas, hasta la amplia producción de alimentos que sustentaron el gran crecimiento demográfico de la región (que fue particularmente alto a inicios del siglo XVI en algunas áreas, como el centro de México), entre otras actividades, nos muestra una sociedad en pleno desarrollo y florecimiento.

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