El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico
Figurilla femenina con huipil | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
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Figurilla femenina con huipil

Cultura Centro de Veracruz
Región Costa del Golfo
Período Clásico
Año 300-900 d.C
Técnica

Barro moldeado

Medidas 11.4   x 9.9  x 5  cm
Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 51
Investigador

El huipil era una de las prendas tradicionales que conformaban la vestimenta femenina y que a menudo cubría todo el cuerpo. El huipil está formado por una tela rectangular de uno, dos o tres lienzos, tejida en telar de cintura; al coser entre sí los dos bordes laterales se llegaba a obtener una túnica, dejándose en la parte superior de cada lado una abertura que permitía el paso de los brazos; su confección era sencilla. La mayoría de los huipiles registrados en Mesoamérica eran largos y muy amplios, sus adornos variaban ya que existen ejemplos que podían presentar una o varias franjas decoradas, ya sea en la parte inferior o de manera vertical o ir completamente decorado (Streser-Péan, 2012), esto dependiendo de su jerarquía social.

El huipil era usado tanto por las mujeres nobles como por las macehuales o gente del pueblo, su diferencia se encontraba en los materiales empleados para su confección (algodón principalmente para la clase dirigente), así como en la labor del tejido (Sandoval, 2009).

Por otro lado, en muchos casos la cabeza de las figurillas presentaba la típica deformación craneana. El cabello de las mujeres generalmente era largo, en algunas ocasiones llegaba hasta la cintura. El peinado o la manera de arreglarse el cabello consistía en separar la cabellera en dos partes dividas por una raya situada en medio de la cabeza con las puntas emparejadas (Streser-Péan, 2012).

La figurilla aquí expuesta es una representación femenina, está completa, presenta tanto la cabeza como el cuerpo, y es de dimensiones pequeñas. Destaca su cabello suelto representado por líneas y dividido en dos, el cual llega hasta los hombros. Además de la deformación craneana, presenta mutilación dentaria.

Porta orejeras circulares, así como dos cuentas circulares debajo del cuello a manera de collar. Su cuerpo está cubierto por un huipil largo de un solo lienzo similar a las que portan algunas representaciones femeninas de Dicha Tuerta y Nopiloa. Tiene los brazos flexionados con las palmas de las manos hacia el frente.

Su interior es hueco, la figurilla fue empleada como sonajera debido a que presenta un pequeño elemento en su interior, posiblemente una esfera circular de barro que es la que produce el sonido. La parte trasera de la figurilla es plana.

El huipil era una de las prendas tradicionales que conformaban la vestimenta femenina y que a menudo cubría todo el cuerpo. El huipil está formado por una tela rectangular de uno, dos o tres lienzos, tejida en telar de cintura; al coser entre sí los dos bordes laterales se llegaba a obtener una túnica, dejándose en la parte superior de cada lado una abertura que permitía el paso de los brazos; su confección era sencilla. La mayoría de los huipiles registrados en Mesoamérica eran largos y muy amplios, sus adornos variaban ya que existen ejemplos que podían presentar una o varias franjas decoradas, ya sea en la parte inferior o de manera vertical o ir completamente decorado (Streser-Péan, 2012), esto dependiendo de su jerarquía social.

Obras de la sala

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