El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico
Brasero doble del dios del fuego | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Brasero doble del dios del fuego | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Brasero doble del dios del fuego | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Brasero doble del dios del fuego | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Brasero doble del dios del fuego | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Brasero doble del dios del fuego | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla

Brasero doble del dios del fuego

Cultura Tolteca
Región Altiplano central
Período Posclásico tardío
Año 1200-1521 d.C.
Técnica

Piedra tallada

Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 1566
Investigador

El dios viejo del fuego, que en el Posclásico es llamado Huehuetéotl es una de las deidades más antiguas del México prehispánico. Empezó a ser representado antes de nuestra era y se han localizado imágenes de este dios, muy similares en sus rasgos generales, principalmente en algunas de las ciudades del Altiplano Central de México, así como en otras regiones mesoamericanas, principalmente Veracruz.

Como se menciona en el estudio de la tapa de brasero con la representación de dios viejo, las distintas formas que ha adoptado la deidad a lo largo de casi 2,000 años hablan de su importancia. Por ejemplo en Cuicuilco, una de las ciudades más importantes de Mesoamérica en la época Preclásica, y en Teotihuacán, urbe que dominó el Altiplano Central lo largo del Clásico, las imágenes del dios son frecuentes aunque varían en su forma, dependiendo si están modeladas en barro o labradas en piedra.

Varios museos resguardan las antiguas imágenes del dios, labradas en piedra volcánica. El Museo Amparo posee un hermoso ejemplar y en el Museo Anahuacalli y el Museo de Antropología se encuentran otros ejemplos.

En todas las representaciones, la deidad está sentada con las piernas cruzadas y con la espalda encorvada, a la vez que siempre se le asocia a un brasero en el que se contiene el fuego, aquel calor que personifica, aunque cabe señalar que su colocación puede cambiar. En los ejemplos fabricados en barro, que generalmente son de pequeña dimensión y de formato compacto, está cargando el brasero en la espalda, a la vez que en los ejemplos en los cuales la imagen de la deidad está fabricada en piedra, el brasero lo lleva sobre la cabeza.

Ésta última es la forma distintiva de Huehuetéotl y la que define a la deidad. Son las características que comúnmente reúne en sus representaciones, y que más tardíamente encontramos en las esculturas del dios labradas en piedra a lo largo del Posclásico, en Tula y Tenochtitlan principalmente. Aunque cabe mencionar un ejemplo singular, muy temprano, fabricado en barro procedente de Laguna de los Cerros en el estado de Veracruz, que alberga el Museo de Antropología de Xalapa, en el cual el dios viejo yace sentado ante un brasero ceremonial. (véase Guía oficial, 2004, p.70)

En cuanto a la escultura del dios viejo del fuego que alberga el Museo Amparo vemos que se le representa de la manera característica: sobre su cabeza descansa un brasero, aunque el dios tiene otro brasero frente a él, al que sostiene entre las manos. Reúne varias características que en cierta medida señalan que al interior de la concepción actual y modernizada del dios del fuego, la pieza parece retomar las formas y modelos antiguos de un brasero ceremonial.

Es posible establecer qué fue lo que se quemó en el interior de este incensario y determinar si fue alguna resina natural. A través de un espectrómetro de masas, instrumento que permite analizar la estructura molecular de diferentes elementos, podemos identificar los distintos componentes que conforman los residuos en el interior del incensario, y explicar en cierta medida en qué circunstancias se utilizó.

Ciertamente serían necesarios más estudios para llegar a conclusiones más concretas, pero a partir de este tipo de pruebas posiblemente encontraríamos que nuestro incensario en forma del dios más antiguo de Mesoamérica, esculpido en una piedra volcánica, alguna vez formó parte de prácticas que se llevaron a cabo en ceremonias contemporáneas que buscaban evocar a los dioses de épocas remotas, al retomar y actualizar aspectos prehispánicos y remitir a prácticas ancestrales que necesitan de la quema de materiales aromáticos y de sahumerios para sacralizar un nuevo espacio en un tiempo determinado.

El dios viejo del fuego, que en el Posclásico es llamado Huehuetéotl es una de las deidades más antiguas del México prehispánico. Empezó a ser representado antes de nuestra era y se han localizado imágenes de este dios, muy similares en sus rasgos generales, principalmente en algunas de las ciudades del Altiplano Central de México, así como en otras regiones mesoamericanas, principalmente Veracruz.

Obras de la sala

El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico