Cuchillo de pedernal | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
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Cuchillo de pedernal | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cultura Culturas eclécticas del Posclásico tardío
Estilo Mexica
Región Altiplano central
Período Posclásico tardío
Año 1200-1521 d.C.
Técnica

Piedra tallada

Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 1617
Investigador

Descripción

Dos de los cuchillos bifaciales tienen en promedio 15 centímetros de largo a la vez que el tercer ejemplar mide casi 24 centímetros, y por sus dimensiones es poco probable que estos artefactos de piedra fueran de uso cotidiano, para la caza de animales, por ejemplo, o para el sacrificio humano.

No obstante, su factura, la manera en la que están fabricados, el hecho de que son casi perfectamente simétricos es muestra de la continuidad de las tradiciones líticas que se presentan tempranamente en el continente americano. Destaca que fueron hechos a partir de un cuidadoso trabajo de percusión en toda la superficie. Resaltan las finas aristas que le dan volumen a las piezas y sus limpias líneas filudas.

La evidencia de este trabajo de lítica son las puntas de flecha más tempranas que se conocen en el continente americano y que son las llamadas Clovis y Folsom, por los lugares donde primero se excavaron, en los Estados Unidos. 

Las Clovis son puntas acanaladas de 10 a 12 centímetros de largo que se han localizado en regiones tan distantes como Alaska y Panamá, generalmente vinculadas a la cacería de mamuts. A la vez que las puntas Folsom, que son más pequeñas, se relacionan a la cacería de bisontes que se generaliza una vez que se extinguen los mamuts, y cuentan con una menor distribución, encontrándose principalmente en Norteamérica.

Se conocen muchos otros tipos de puntas de flecha, así como varias herramientas hechas de piedra. Por ejemplo, las puntas de flecha llamadas Cascada, que tienen distribución en grandes regiones de Mesoamérica y Sudamérica, así como las llamadas cola de pescado, en este caso debido a la forma que las caracteriza, y que solamente se han localizado en el centro y sur del continente.

A los objetos utilitarios que son puntas de proyectil de lanzas de madera, se suman una variedad de herramientas: raspadores, navajas prismáticas y cuchillos bifaciales, fabricados ya sea de andesita, obsidiana, basalto y sílex, así como otras de diferentes rocas, con diversos procedimientos como golpes, aserrado, presión o lascado, y las técnicas de abrasión y pulimiento.

En su conjunto, los tres cuchillos de la colección, además de remitir a las técnicas lapidarias también consignan la importancia del intercambio y de la distribución geológica de las rocas por lo que su estudio requiere el trabajo en equipo de historiadores, arqueólogos y geólogos. Sobre todo nos muestran que el sílex fue una de las principales piedras que utilizaban los antiguos mesoamericanos.

De esta roca se fabricaron hachas, puntas de proyectil, así como los cuchillos para el sacrificio humano. Como demuestra Lorena Mirambell, en su clásica monografía acerca de las técnicas lapidarias prehispánicas y puntualiza John E. Clark, la tecnología para fabricar los cuchillos sacrificiales era básicamente el mismo que el utilizado por los cazadores de mamut diez mil años antes para hacer sus puntas de lanza; solamente cambian los tamaños y la manera de fijarlos a mangos de madera. El simbolismo del cuchillo de pedernal es complejo. Es uno de los elementos más importantes de la cosmovisión de los antiguos nahuas y está íntimamente asociado las nociones de origen y sacrificio.

Dos de los cuchillos bifaciales tienen en promedio 15 centímetros de largo a la vez que el tercer ejemplar mide casi 24 centímetros, y por sus dimensiones es poco probable que estos artefactos de piedra fueran de uso cotidiano, para la caza de animales, por ejemplo, o para el sacrificio humano.

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