El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico
Mujer con cabeza alargada | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Mujer con cabeza alargada | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla

Mujer con cabeza alargada

Cultura Desconocida
Región Desconocida
Período Desconocido
Técnica

Barro modelado con pastillaje y punzonado

Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 1077
Investigador

Esta pequeña escultura de inciertas funciones fue modelada para ser vista de frente y colocarse acostada o recargada; la parte posterior es plana y las piernas terminan en punta. No tiene los senos resaltados ni los genitales figurados, pero puede identificarse como una representación femenina por la cintura marcada, la cadera ancha y el leve abultamiento abdominal.

Junto con el gesto inexpresivo y la actitud hierática, lo más sobresaliente en este desnudo esquemático es la cabeza, que mide casi la mitad de la altura total de la pieza. Los brazos muy cortos a los lados del cuerpo enfatizan tal desproporción, no obstante, se distinguen ciertos rasgos con intenciones anatómicas realistas, como el detalle en los ojos con párpados y pupila, la boca con labios y las rodillas en relieve. No sobra precisar que está ornamentada: sobre el cabello corto luce una banda, tiene orejeras discales y un collar en el que tres perforaciones pequeñas parecen pendientes.

En Mesoamérica el desnudo femenino no es un género artístico predominante; mayormente, a lo largo de su prolongada temporalidad y vasto territorio, las mujeres se plasmaron cubiertas de indumentaria o vestidas con falda o enredo. Entre las culturas en las que destaca el tema se hallan las de Tumbas de tiro, de Chupícuaro, clásica de la cuenca de Cuitzeo, de Capacha y El Opeño, todas de la región occidental; asimismo están las preclásicas del Altiplano central de México localizadas en sitios como Tlatilco y Tlapacoya.

Los registros de la mujer desnuda son muy variados; los hay con intenciones realistas y como figuraciones esquemáticas básicas, asimismo, como imaginativas recreaciones que realzan por medio del volumen ciertas secciones o que geometrizan acentuadamente el aspecto corporal. Un rasgo común consiste en la ornamentación por medio de peinados, tocados, pintura corporal y facial, y accesorios como aretes, collares y brazaletes; deduzco que además de embellecer, dichos elementos principalmente definían la identidad de la persona en cuanto a su papel social.

De tal modo, los testimonios obligan a complejizar las significaciones de fertilidad biológica y maternidad que tradicionalmente se otorgan a las imágenes de la mujer mesoamericana desnuda, incluso aun cuando no carguen un infante o muestren estado de preñez. En tal sentido, la figura simple de la que nos ocupamos, con tan alargada cabeza, pudiera ser el retrato de una mujer de elevada jerarquía.

No es pertinente aplicar un enfoque etnográfico simple que tome la desnudez como un hábito común en determinadas culturas; como es bien sabido, el arte no es un reflejo simple de la realidad; asimismo, es importante considerar que formas semejantes pueden tener distintas interpretaciones; así, para algunas culturas mesoamericanas el desnudo se vincula con una baja condición social y con cautivos. De tal modo, otras líneas de interpretación a considerar en cada corpus extenso de obras y sus contextos culturales específicos, pudieran ser la expresión del poder, linajes matrilineales y conceptos de corporalidad, vitalidad, belleza, sexualidad, sensualidad y erotismo; todos ellos conforme a su propia estética y los cánones de cada sociedad.

Esta pequeña escultura de inciertas funciones fue modelada para ser vista de frente y colocarse acostada o recargada; la parte posterior es plana y las piernas terminan en punta. No tiene los senos resaltados ni los genitales figurados, pero puede identificarse como una representación femenina por la cintura marcada, la cadera ancha y el leve abultamiento abdominal.

Obras de la sala

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