Figurilla de cuadrúpedo ¿felino? | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
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Figurilla de cuadrúpedo ¿felino?

Cultura Tradición Xochipala
Región Cuenca media del Balsas
Período Preclásico medio
Año 1200-800 a.C.
Técnica

Barro modelado

Medidas 4.1   x 4.6  x 9  cm
Ubicación Sala 4. Sociedad y costumbres
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 457
Investigador

Descripción

Desde su registro por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, esta pieza ha sido identificada como “Xochipala”, probablemente por la pretensión naturalista de su expresión, por la arcilla arenosa, granulada y por diferir (en material, en técnica y estilo) de otras piezas con representaciones cotidianas y naturales, en especial como las de Tlatilco.

El primer problema con esta pieza es definir de qué animal se trata. Dijimos que tenía apariencia de  perro, por sus patas cortas, su aspecto doméstico o inofensivo. Sin embargo, después de un análisis más detenido y después de mirar la pieza en todos los ángulos, el día de hoy nos inclinamos por identificarla con un felino. Para esta identificación es fundamental la vista frontal de la cabeza de la figura.

La cabeza vista de frente tiene varios rasgos característicos de la cabeza del puma. Es muy llamativa la forma, posición y dirección de las orejas; pero sobre todo resulta claro que los pastillajes realizados para dar forma a la “cara” del animal producen la fisonomía de la cabeza de dicho felino: dan lugar a una gruesa testuz que desciende hacia la nariz. También se produce el efecto de unos belfos y los ojos se entienden mucho mejor: no son dos rayas en sendos pegotes, como granos de café, sino que se observan como los ojos rasgados y algo fieros de un felino. La pose arqueada del cuerpo podría contribuir a esta identificación. E incluso las patas, vistas de frente, sugieren un animal agachado/agazapado, algo más salvaje que un perro. Sin embargo, esta identificación es hipotética y posiblemente no podamos nunca saber con certeza qué quiso representar el ceramista. La principal objeción a la identificación del felino (que nos parece la más viable) podría ser la cola corta; sin embargo había un motivo práctico: una cola más larga hubiera sido muy frágil.

El segundo problema lo constituye, en realidad, la adjudicación de la pieza a la tradición Xochipala, una denominación problemática. Las figuras que han sido celebradas en el mundo entero por pertenecer a dicha tradición, son sólo unas pocas y ninguna de ellas procede de una excavación; es decir, carecen de contexto arqueológico. La procedencia de algunas de ellas se ha establecido a partir de presuntas versiones orales de los campesinos involucrados en los hallazgos, según lo refieren, a su vez, los coleccionistas. Y varias otras, se han incluido en el grupo por su afinidad con las anteriores. La verdad, sin embargo, es que las excavaciones arqueológicas practicadas en Xochipala, Guerrero, no han permitido el hallazgo de ninguna pieza de este tipo. Los objetos culturales del sitio de  Xochipala pertenecen al Clásico y el Posclásico; hay algunas figuras de piedra de tipo Mezcala (es lógico, estamos en la cuenca media del Balsas), pero ninguna figura de barro del tipo de las llamadas Xochipala.

Volviendo a la pieza del cuadrúpedo, hay que agregar que presenta un ligero engobe color ocre, que en algunas partes ha desaparecido. La superficie es, en su conjunto, bastante rugosa.

Desde su registro por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, esta pieza ha sido identificada como “Xochipala”, probablemente por la pretensión naturalista de su expresión, por la arcilla arenosa, granulada y por diferir (en material, en técnica y estilo) de otras piezas con representaciones cotidianas y naturales, en especial como las de Tlatilco.

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