Cetro con cabeza humana | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cetro con cabeza humana | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cetro con cabeza humana | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cetro con cabeza humana | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cetro con cabeza humana | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cultura Tradición Mezcala
Región Cuenca media del Balsas, probablemente
Período Preclásico tardío-Clásico tardío
Año 500 a.C.-900 d.C.
Técnica

Calcita tallada y cubierta con una especie de estuco

Medidas 45   x 4.2  x 4.2  cm
Ubicación Sala 4. Sociedad y costumbres
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 371
Investigador

Descripción

Desde el período que conocemos como Preclásico medio aparecen en la iconografía mesoamericana las barras, cetros o bastones asociados al ejercicio del poder. Dichos artefactos son especialmente frecuentes en los monumentos olmecas y mayas, aunque pueden verse en la costa del Golfo y en otros sitios. También algunos abanicos y ciertas armas aparecen empuñados por personajes de alto rango como símbolos de poder.

Sin contar con más información no podemos dar una respuesta definitiva sobre los usuarios de cetros como éste, tiene que tratarse de personajes de muy alta jerarquía, que podrían ser sacerdotes o gobernantes.

Esta pieza, junto con la registrada con el número 986, pertenecen a la tradición Mezcala y formaron parte de conjuntos funerarios con varios tipos de objetos. Es probable que la mayoría de las tumbas de dicha tradición hayan tenido solamente figuras antropomorfas, que probablemente representaban a los difuntos o a sus ancestros. Pero las tumbas de personajes de mayor jerarquía tuvieron también figuras zoomorfas, figuras de hombres sentados, templos, máscaras y algunas de ellas, cetros como éstos.

La presencia de una cabeza en el extremo del bastón o cetro parece relacionarse también con el culto a los ancestros, que es el eje del ritual funerario mesoamericano en general. Estos artefactos tienen cierta semejanza con el llamado “cetro maniquí” del área maya. Es probable que hayan sido utilizados en vida por los jefes de cada comunidad, y que al morir se les enterrara con ellos. En este caso los cetros, como los collares y brazaletes, serían parte del ajuar que pertenecía al difunto.

El aspecto de los rostros tallados sobre los cetros recuerda bastante al de las figuras antropomorfas y las máscaras Mezcala.

El material utilizado en esta pieza es calcita; vale la pena recordar que la lapidaria de la cuenca media del Balsas se valió de abundantes minerales, de diferentes texturas y colores. En cambio, no encontramos figuras Mezcala de jade. Es probable que el modesto poder de estos señoríos no excediera la región del Mezcala y el Balsas, y por lo tanto no tendrían acceso al abasto del jade, que era un bien de muy alto valor acaparado por las élites de los reinos más poderosos.

Desde el período que conocemos como Preclásico medio aparecen en la iconografía mesoamericana las barras, cetros o bastones asociados al ejercicio del poder. Dichos artefactos son especialmente frecuentes en los monumentos olmecas y mayas, aunque pueden verse en la costa del Golfo y en otros sitios. También algunos abanicos y ciertas armas aparecen empuñados por personajes de alto rango como símbolos de poder.

Otras piezas de la sala