Cabeza con tocado de serpientes enlazadas | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cabeza con tocado de serpientes enlazadas | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla

Cabeza con tocado de serpientes enlazadas

Cultura Centro de Veracruz
Región Costa del Golfo
Período Clásico
Año 200-900 d.C.
Técnica

Barro modelado con pastillaje

Medidas 19.3   x 28.2  x 14.1  cm
Ubicación Sala 4. Sociedad y costumbres
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 1228
Investigador

Descripción

Esta escultura es un fragmento de una obra de barro más grande. Es muy posible que pertenezca a una de las esculturas que se hicieron en el Centro de Veracruz durante el Clásico. Es un tipo de escultura naturalista cuya tradición perduró durante el Posclásico.

El centro de Veracruz se ha caracterizado por su elegante y sofisticada escultura en barro. En esta región, en lugares como El Zapotal, se han encontrado, en contexto arqueológico, una buena cantidad de esculturas femeninas que poseen dos serpientes entrelazadas a manera de cinturón para sostener la falda o como tocado. Representaciones más abstractas se aprecian en estas esculturas con el mismo tema, en yelmos de serpientes bífidas.

Las dos serpientes entrelazadas son un motivo muy común y de forma extensa en Mesoamérica desde tiempos antiguos. Estas representaciones tienen una buena cantidad de derivaciones, una de éstas conforma un ser mitológico que adquiere una gran variedad de formas. Este motivo está asociado a dioses muy importantes en la cosmogonía mesoamericana como Tlaltecuhtli, o el llamado  monstruo de la tierra, Tláloc y Coatlicue.

Una muy común que sobrevive de forma muy extendida en el Posclásico, es la representación de las fauces del ser mitológico conocido como monstruo de la tierra o Tlaltecuhtli. Las cabezas de dos serpientes unidas forman su figura más simple, la cual aparece con un monstruo con sus fauces abiertas. Hay un juego de simetría cuando se ponen frente a frente las vistas de perfil de las dos serpientes, formando un ser con dos ojos; sus hocicos encontrados forman sus fauces con cuatro colmillos, pues se conjuntan en un solo plano la vista anterior y posterior de ellos, mostrándolas al mismo tiempo al espectador; es un recurso frecuente en las convenciones de representación mesoamericanas. Este símbolo se asocia a la tierra, la muerte y la cueva, como entrada hacia el inframundo.

Conocido es el mito que dice que los reptiles son el inicio de la tierra después del gran diluvio, a que hacen mención las fuentes del siglo XVI. Hay además una estrecha relación entre este mito y el origen del ser humano en la cosmogonía mesoamericana: el ser humano es salvado del diluvio por un lagarto, serpiente o tortuga de los que sale de sus fauces. Por eso estos tres seres están asociados a la tierra y a su carácter dual, como vida y muerte. Las dos serpientes entrelazadas aluden a la fertilidad de la tierra.

La escultura en barro en el Centro de Veracruz tiene una gran calidad técnica y es de un estilo naturalista que ha llamado la atención por su estilo particular. En otros repositorios se tienen catálogos de esculturas descabezadas. No se sabe si estas esculturas fueron cercenadas de forma intencional, en algún suceso iconoclasta, por alguna guerra o accidentalmente. Posiblemente la cabeza de esta escultura fragmentada pertenezca de aquellas esculturas.

Esta escultura es un fragmento de una obra de barro más grande. Es muy posible que pertenezca a una de las esculturas que se hicieron en el Centro de Veracruz durante el Clásico. Es un tipo de escultura naturalista cuya tradición perduró durante el Posclásico.

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