El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico
Coatí que come | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
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Coatí que come

Cultura Tumbas de tiro
Estilo Comala
Región Colima
Período Preclásico tardío-Clásico temprano
Año 300 a.C.-600 d.C.
Técnica

Barro modelado

Medidas 20.7   x 16  x 29.5  cm
Ubicación Sala 7. La muerte
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 1093
Investigador

“Por esto se le llama pezotli, porque come de todo, carne, frutos; porque es muy tragón. Y cuando alguien es muy comilón, que no come con mesura se le llama pezotli. Yo me vuelvo pezote quiere decir que yo como muchísimo, o yo devoro, o me tiro a comer o como sin medida.”  

Ésta es la información que proporcionan a fray Bernardino de Sahagún algunos sabios informantes nahuas del centro de México en el siglo XVI acerca del animal hoy llamado pizote, como derivación del náhuatl pezotli y que igualmente se conoce como coatí, un vocablo de la familia lingüística tupí, propia de Sudamérica, que significa "nariz larga". En diversos museos y publicaciones pueden verse algunos pizotes entre las obras escultóricas de la cultura de tumbas de tiro. Todas son del estilo Comala. Lo sobresaliente, además de su magistral calidad artística, es que son diferentes: varían en la actitud, postura y actividad, en la solución formal de algunos rasgos físicos como las garras y la cola y en las técnicas de acabado de la superficie, pues el cuerpo se ve liso o con incisiones y punzonados.

Las particularidades de cada pieza son inherentes a la elevada inventiva de los escultores y al modelado que les dio origen y las convierte en obras únicas. La construcción hueca y una abertura cilíndrica otorgan a la escultura la cualidad de recipiente, lo que constituye un rasgo destacado del estilo Comala; ésta fue integrada en la composición figurativa, se halla en la cola del animal, y desde ciertas perspectivas resulta inadvertida.

El pizote es un pequeño mamífero que habita sobre todo en la franja costera del Pacífico. Podemos reconocerlo por la cabeza angosta, el hocico alargado y puntiagudo, las orejas apuntadas, las patas de altura media y la cola levantada en posición vertical, que es como la mantienen cuando caminan y se detienen para buscar alimento. De igual forma lo identificamos porque se le representó en una actividad que le es habitual, comer. Se aprecia con claridad que no abre su hocico para morder el objeto tubular sobre el piso que sostiene firmemente con sus patas delanteras; parece una vara de madera a la que da la impresión de introducir la lengua para buscar algún insecto, gusano, caracol o araña, lo cual constituye la dieta principal del pizote, junto con las frutas y lagartijas.

La imagen puede considerarse realista, no hay duda de que el artista poseía un elevado conocimiento de su naturaleza, si bien prevalece la intención de sugerir y a ésta corresponde la síntesis formal y cromática. El ceramista logró dar una apariencia real a una obra en la que prevalecen los rasgos artificiales del estilo. En la superficie roja y lisa de la vasija escultórica se advierten manchas oscuras que no son originales, sino depósitos de minerales que se adhirieron a lo largo de siglos mientras se hallaba en un recinto subterráneo, seguramente del tipo de tumba de tiro y cámara.

Respecto a su procedencia, intriga que sirviera de compañía a los difuntos, ¿qué papel desempeñaría en el ámbito funerario?: ¿mascota?, ¿comida?, ¿aludiría a un enlace entre los niveles terrestre y superior del cosmos? Es factible que la carne grasosa del pizote no lo convirtiera en un alimento común en el periodo precolombino, y por ello no representaba “comida” en el contexto mortuorio. Dado que no se trata de una figura frecuente en el repertorio del arte de la cultura de las tumbas de tiro, pienso que es pertinente atender su asociación con un individuo particular, a quien le fue ofrendada tal vez para perpetuar una compañía que pudiera haber tenido en vida, en razón de que el pizote es muy sociable y puede interactuar fácilmente con los humanos. De otro lado, con base en los informantes nahuas de Sahagún, otra posibilidad es que funcionara como una metáfora de algún rasgo del difunto, en referencia a su apetito voraz y que el nombre del animal era el mismo que se daba a los tragones. 

“Por esto se le llama pezotli, porque come de todo, carne, frutos; porque es muy tragón. Y cuando alguien es muy comilón, que no come con mesura se le llama pezotli. Yo me vuelvo pezote quiere decir que yo como muchísimo, o yo devoro, o me tiro a comer o como sin medida.”  

Obras de la sala

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