El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico
Figurilla sedente antropomorfa | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Figurilla sedente antropomorfa | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Figurilla sedente antropomorfa | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Figurilla sedente antropomorfa | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Figurilla sedente antropomorfa | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Figurilla sedente antropomorfa | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Figurilla sedente antropomorfa | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Figurilla sedente antropomorfa | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Figurilla sedente antropomorfa | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Figurilla sedente antropomorfa | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla

Figurilla sedente antropomorfa

Cultura Huasteca
Región Costa del Golfo
Período Clásico
Año 200-900 d.C.
Técnica

Barro modelado con incisiones

Medidas 15.3   x 7.8  x 6.3  cm
Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 1178
Investigador

Esta pieza ejemplifica de manera precisa la tradición alfarera desarrollada en la región Huasteca durante el periodo Clásico (200-900 d.C.). Se trata de una escultura de pequeño formato, manufacturada con arcilla. Presenta un engobe que cubre la mayoría de la obra con excepción del tocado que se encuentra alisado.

Su elaboración se hizo mediante la técnica del modelado con aplicaciones. Presenta un pulimiento medio que se direcciona de arriba abajo para el cuerpo y de forma circular para el rostro. Los dedos, ojos, fosas nasales, boca, orejas y atavíos se realizan con incisiones y punzados.

La escultura representa a un individuo sentado sobre su pierna derecha, mientras que la izquierda está flexionada con una proyección frontal. El abdomen lo tiene abultado, elemento que podría indicar su condición femenina. Destaco su énfasis en el ombligo logrado por un orificio. Los brazos se extienden y las manos descansan sobre las extremidades inferiores, lo que otorga a la pieza una intención de reposo, pero también de movimiento que se acentúa con la cabeza, direccionada a la derecha, mientras que el cabello lo hace a la izquierda.

Como únicos atavíos exhibe un collar circular de gran tamaño y una orejera en forma de “D”. El rostro muestra una nariz pronunciada, ojos con estrabismo divergente y la boca abierta. Llama la atención el cabello conformado de cilindros cerámicos que sugieren ser rastas, sujetos por una banda cuyo nudo se aprecia en la parte trasera. A pesar de que se trata de una obra tridimensional, la proyección plástica resalta su frontalidad.

Una de las características más llamativas de la tradición alfarera de la Huasteca es el realce del cuerpo humano, la desnudez y el movimiento, cualidades que conservaron y aplicaron en diferentes soportes en un amplio devenir histórico. De tal forma que en fuentes históricas del siglo XVI, se menciona su predilección por el uso de ropas elementales (semidesnudos), así como su afinidad a la bebida, el baile y el canto de corte erótico.

En diferentes contextos y latitudes de Mesoamérica, la presencia de cabellos largos y anudados (rastas), se encuentran íntimamente relacionados con la práctica sacerdotal. Por tanto, no resultaría extraño suponer que el ejemplar que observamos pueda representar a un especialista ritual huasteco, en un momento de serenidad reflexiva.

Esta pieza ejemplifica de manera precisa la tradición alfarera desarrollada en la región Huasteca durante el periodo Clásico (200-900 d.C.). Se trata de una escultura de pequeño formato, manufacturada con arcilla. Presenta un engobe que cubre la mayoría de la obra con excepción del tocado que se encuentra alisado.

--Vista de salas--

El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico