Hombres danzantes | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
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Cultura Tlatilco
Región Valle de México
Período Preclásico
Año 1400 -800 a.C
Técnica

Barro modelado, alisado, puntillado, inciso, pellizcado con pastillaje y pintura roja

Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 642
Investigador

Descripción

La danza ritual fue una práctica mesoamericana altamente cargada de simbolismos religiosos y en la mayoría de los casos estuvo asociada al culto a varias deidades. Asimismo, existieron bailes cuyo objetivo principal era celebrar los momentos más significativos de los ciclos agrícolas.

Algunas prácticas rituales se materializaron en el arte mesoamericano, la necesidad de inmortalizarlas radicó en su importancia dentro de las cosmovisiones de las aldeas agrícolas del Preclásico. La pieza 642 se enmarca en este contexto, muestra a dos figuras masculinas elaboradas en Tlatilco (1400 - 800 a. C, aproximadamente).

Ambas piezas poseen elementos iconográficos similares: los cuerpos están bien proporcionados y representan a varones jóvenes, esbeltos y altos. Este tipo de representaciones revelan que los individuos, al alcanzar la madurez, podían formar parte de los ritos protagonizados por la corporalidad; no obstante, es posible que los participantes debieran contar con algún tipo de educación religiosa especializada.

Las piernas de los hombres representados son largas y tienen incisiones, a la altura de las rodillas, que dotan de movimiento a las figuras pues, cuando se miran de frente, dan la impresión de estar ligeramente inclinadas. Asimismo, los pies se modelaron de tal forma que insinúan una postura de baile: en ambas piezas se aprecia que un pie se planta con firmeza sobre el suelo, mientras la otra gira y se levanta hacia un costado. Los brazos, en cambio, muestran una posición forzada, pues los codos se observan demasiado juntos, este rasgo es mucho más evidente en una de las figuras. Cabe resaltar que el maestro alfarero realizó incisiones en las manos de sus figurillas para representar las manos, es posible que esto fuera con la intención de dar mayor claridad y sentido a la posición modelada. Las posiciones de danzantes fueron un tema recurrente de la plástica mesoamericana y se cree que hacen alusión a danzas rituales.

Ambos personajes están ataviados con un máxtlatl, realizado por medio de la técnica de pastillaje, que posee anudados al frente y detrás. Por otra parte, las cabezas están detalladas con cabello que se ha representado mediante numerosas incisiones que nacen desde la nuca y llegan hasta la frente, además destaca un mechón o trenza que cae hacia el rostro de los personajes.

Las caras de estos hombres de barro son notoriamente inexpresivas: los ojos, rasgados y con iris marcada, y la nariz fueron elaborados mediante la técnica de incisión. Las orejas y las cejas, en cambio, se añadieron con pastillaje.

Finalmente, es necesario resaltar que las dos piezas tienen restos de pigmento rojo que simula pintura corporal aplicada en las extremidades. El uso de color proporcionó un diseño único a cada personaje, pues cada patrón es muy diferente; este fue un rasgo característico del estilo tlatilquense.

La danza ritual fue una práctica mesoamericana altamente cargada de simbolismos religiosos y en la mayoría de los casos estuvo asociada al culto a varias deidades. Asimismo, existieron bailes cuyo objetivo principal era celebrar los momentos más significativos de los ciclos agrícolas.

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