Cabeza antropomorfa | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cabeza antropomorfa | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cabeza antropomorfa | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cabeza antropomorfa | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cabeza antropomorfa | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cabeza antropomorfa | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cultura Nahua
Región Altiplano Central| Xalostoc
Período Preclásico
Año 2500 a. C.- 500 a. C
Técnica

Barro modelado, alisado, inciso, puntillado, con pastillaje y pellizcado

Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 624
Investigador

Descripción

En el sitio de Xalostoc, asentamiento que se desarrolló en el Altiplano Central durante el periodo Preclásico (2500 a.C. - 200 d.C.), se han encontrado diversas piezas elaboradas en barro que muestran aspectos sociales y de la vida cotidiana de los grupos humanos que habitaron en la región.

Las piezas de barro son susceptibles de sufrir daños, fracturas y pérdidas de componentes causadas por el paso del tiempo y otras circunstancias. Es posible que la pieza 624 fuera la representación de un cuerpo completo, sin embargo, esta se aprecia fragmentada a la altura del cuello, por lo que solo se conserva una cabeza ricamente ataviada con tocado.

La pieza fue trabajada con notable refinamiento técnico y maestría, lo que revela el gran grado de especialización alcanzado por los grupos mesoamericanos; estos elaboraron formas complejas que fueron abstraídas de la realidad para facilitar su representación plástica. Es posible que la finalidad de estos objetos fuera inmortalizar algunos aspectos de la cosmovisión y ciertas costumbres.

Los ojos son horizontales, poseen profundidad y fueron elaborados mediante la técnica de incisión; sobre estos se distinguen dos líneas que corresponden a las cejas. Por otra parte, las orejas son muy grandes y están adornadas con orejeras que se añadieron mediante la técnica de pastillaje. La boca, que posee labios voluptuosos, y la nariz fueron modeladas de tal forma que sobresalieran entre los demás rasgos faciales

Es notable que la nariz está horadada y posee un aspecto poco realista, pues sus dimensiones rompen con la armonía del rostro, además esta se asemeja a la estructura nasal de un cánido.

El tocado que porta la figura está compuesto por tres secciones y en cada una se aprecian franjas decoradas con líneas transversales. Este detalle busca representar un atavío formado por trenzas de tela enrolladas y acomodadas en círculos concéntricos que “coronaban” la cabeza de quien lo portaba; el remate de este ornamento es un nudo que ha sido figurado por medio de una protuberancia. La parte posterior del tocado se caracteriza por incisiones que forman líneas transversales, mientras el anverso muestra un fragmento de cabello ondulado. Cabe resaltar que el uso de atavíos complejos solía ser una insignia utilizada por individuos pertenecientes a estratos sociales encumbrados.

Las piezas provenientes de Xalostoc, a diferencia de las de Tlatilco, muestran cierta tendencia a marcar las cejas, rasgo que aportaba individualidad a los personajes representados. La persistencia de esta práctica permite conjeturar que las cejas eran un canon de belleza importante para los habitantes de la región. Las piezas 585 y 587 son otros ejemplos de este estilo cerámico.

En el sitio de Xalostoc, asentamiento que se desarrolló en el Altiplano Central durante el periodo Preclásico (2500 a.C. - 200 d.C.), se han encontrado diversas piezas elaboradas en barro que muestran aspectos sociales y de la vida cotidiana de los grupos humanos que habitaron en la región.

Otras piezas de la sala