Esta pieza de la Colección expone una escultura cerámica sólida. Se trata de una representación antropomorfa de pie con las piernas abiertas y arqueadas. El torso posee la misma proporción que las extremidades inferiores, mientras que sus brazos son cortos. No hay evidencia de cuello y su cabeza es de forma trapezoidal, condición que le otorga un equilibrio con el gran tocado que porta y que se dispone de forma radial.
La obra se realizó mediante la técnica de modelado con aplicaciones, punzados e incisiones que abonan en los rasgos del personaje, así como en su atavío. Existen zonas con un pulimiento homogéneo, sin embargo, otras secciones tienen al alisado como acabado de superficie. Posee pintura de tonalidad ocre y roja que se conserva mejor en su prominente tocado.
El ejemplar figura a un hombre desnudo que acentúa su miembro viril, tiene un sartal del que penden dos cuentas circulares y una tercera en forma de “L”. Sus grandes orejeras en forma de aro, cubren en su totalidad el cartílago, mientras que su tocado dispuesto en abanico se sostiene mediante una cinta que se recorre el mentón. El rostro con un nivel alto de expresión acentúa los ojos almendrados y la boca abierta.
El equilibro fundamental de la escultura se observa en cabeza y pies, donde los detalles de aplicación-incisión son altos. Asimismo, nos permiten comprender el motivo de la pieza, la cual busca representar a un danzante que ostenta en sus tobillos cinco hileras de coyoleras (sonajas para danzar).
Finalmente quisiera exponer una característica poco frecuente en las obras cerámicas de tradición mesoamericana que es la manifestación del reverso, esto quiere decir que al rodear la figurilla, se precisa que los detalles hechos por los alfareros igualmente se encuentran en la parte trasera. Muestra de ello es el reflejo ornamental del tocado o los nudos que sujetan el sartal y las coyoleras.
Esta pieza de la Colección expone una escultura cerámica sólida. Se trata de una representación antropomorfa de pie con las piernas abiertas y arqueadas. El torso posee la misma proporción que las extremidades inferiores, mientras que sus brazos son cortos. No hay evidencia de cuello y su cabeza es de forma trapezoidal, condición que le otorga un equilibrio con el gran tocado que porta y que se dispone de forma radial.