Figurilla antropomorfa sedente  | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Figurilla antropomorfa sedente  | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Figurilla antropomorfa sedente  | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Figurilla antropomorfa sedente  | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Figurilla antropomorfa sedente  | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cultura Tlatilco
Estilo Tipo C7
Región Altiplano Central
Período Preclásico medio, Fase Tetelpan
Año 800 a 700 a.C
Técnica

Cerámica. Modelado, pastillaje, incisión.

Medidas 5.8   x 4  x 3.4  cm
Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 590
Investigador (es)

Descripción

Las figurillas cerámicas del Preclásico mesoamericano han sido fuente de información histórica, etnográfica y artística. A través de ellas, los investigadores han sido capaces de elaborar líneas del tiempo y entender cambios en las prácticas culturales a través ciertos patrones estéticos.

Algunas piezas de esta misma colección corresponden a tiempos más tempranos que la que aquí se presenta; en aquellas, los rasgos olmecoides son evidentes en una gran variedad de aspectos: los ojos, la boca, la deformación craneana. Con el paso del tiempo, el estilo olmeca en el centro de México cayó en desuso y en épocas tardías del Preclásico mesoamericano se observaron rasgos que contrastaron con la delicadeza de las piezas más antiguas.

Esta figurilla corresponde al denominado tipo C7, presente durante la Fase Tetelpan, considerado como una transición entre estilos más antiguos cercanos a los rasgos olmecas y estilos llamados prezacatenco, que preceden a los cánones que caracterizan el periodo Preclásico tardío y terminal.

El personaje antropomorfo aquí representado posiblemente sea masculino, pues no se observan pechos prominentes, y se encuentra sentado con las piernas flexionadas. Tiene sus brazos recargados sobre las rodillas y sus manos, que abrazan sus piernas, fueron detalladas mediante incisiones para señalar la muñeca y los dedos, al igual que se señalaron los dedos de sus pies, aunque el izquierdo lo ha perdido.

Los rasgos de su rostro son toscos y recargados. El contorno de los ojos es ondulado y abultado, elaborado mediante delgadas tiras de arcilla con las que también se indican las pupilas; la nariz es ancha, prominente y redonda y su boca abierta muestra labios gruesos.

De entre los atributos de estas figurillas es común que lleven como ajuar alguna forma de collar. En este caso, el personaje lleva en el cuello una gruesa banda decorada con líneas cruzadas incisas. Además, porta las típicas orejeras usuales de la fase Tetelpan, circulares con colgante curvo.

Más allá de los elementos característicos, destaca este personaje por estar ataviado con varios elementos. Cuenta con una gruesa banda en la cintura, además de sendas ajorcas y brazaletes en piernas y brazos, todos elaborados mediante tiras de arcilla al pastillaje, elementos que le confieren cierta notoriedad; no así la ausencia de tocado, pues sobre la cabeza con cierta deformación, se pueden ver las incisiones que forman el cabello, peinado a manera de flequillo.

Elaborada en barro anaranjado, presenta algunos restos de engobe y pigmento rojo en brazos y manos, así como un acabado alisado burdo.

Este tipo de figurillas, las C7, precisamente resultan marcadores útiles para entender la fase transicional Tetelpan. Muchas de ellas llevan elaborados tocados en forma de banda que no se observa aquí y que, al igual que la forma de sus ojos denotan las claras diferencias estilísticas a lo largo de tiempo. Sin embargo, a pesar de la ausencia del complejo tocado, no está por demás considerar que esta figurilla está representando a una persona con cierto nivel de prestigio, pues la presencia de las ajorcas y brazaletes quizás estuvo reservada para actores de relevancia en la vida social.

Las figurillas cerámicas del Preclásico mesoamericano han sido fuente de información histórica, etnográfica y artística. A través de ellas, los investigadores han sido capaces de elaborar líneas del tiempo y entender cambios en las prácticas culturales a través ciertos patrones estéticos.

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