Pendiente de piedra esgrafiada | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Pendiente de piedra esgrafiada | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Pendiente de piedra esgrafiada | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cultura Mixteca
Región Oaxaca
Período Posclásico
Año 900-1521 d.C.
Técnica

Piedra esgrafiada

Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 1697
Investigador

Descripción

En Mesoamérica, el jade o las piedras verdes fueron muy estimados desde los remotos tiempos de los olmecas hasta el imperio azteca, por su color, su dureza y su brillo, y tuvieron un gran simbolismo asociado a lo precioso. Eran usados en joyas como orejeras, narigueras o pectorales y fueron elementos distintivos de los nobles, quienes tenían derecho exclusivo a usarlos.

Los mixtecos fueron muy hábiles en la talla de una gran cantidad de soportes como madera, hueso, concha, y diversos tipos de piedra, como turquesa, cristal de roca, obsidiana y diversas piedras verdes. Dentro de la talla en piedra, se han encontrado pequeñas figurillas con formas humanas, llamadas penates, que al parecer están relacionados con el culto a los ancestros; esculturitas en forma de dioses, diversas placas de piedra con representaciones de gobernantes, o bien placas de piedra verde con orificios usados como pendientes, como la que se muestra.

Al ser objetos portátiles, estas placas se han encontrado en diversos sitios alejados de sus lugares de origen, como es el caso placas talladas al estilo maya encontradas en Teotihuacán, Xochicalco, Cacaxtla o Monte Albán, por mencionar sólo algunos casos, lo que demuestra el contacto entre los pueblos de estas regiones.

En Monte Albán, en las tumbas descubiertas por Alfonso Caso, se encontraron unas pequeñas esculturas de piedra verde, algunas con formas prismáticas, cúbicas o bien en placas talladas. En estas excavaciones se encontraron desde formas muy elaboradas y con un estilo naturalista, hasta formas muy simplificadas con formas geométricas. La mayoría de estos objetos han sido encontrados como ofrendas en entierros; algunos de ellos encontrados dentro de urnas.

La época en que fueron elaborados estos objetos se deduce por otros materiales con los que fueron enterrados, tales como la cerámica; pero aún en este caso es difícil saberlo, pues muchos de estos objetos considerados muy valiosos han sido reutilizados por diversas generaciones. Por lo que el estilo es en muchos casos la clave para la identificación de su fecha de elaboración y su origen.

La técnica empleada para la elaboración de estos pequeños pendientes fue por desgaste, a través de la frotación de diversos instrumentos, a veces ayudados con arenas abrasivas muy finas. Para los círculos, se frotaban contra la piedra, taladros tubulares de diversos materiales como hueso, alguna fibra vegetal leñosa con esa forma como el carrizo, y más tardíamente, pudieron utilizarse de cobre. Para las líneas rectas se usaron cuchillos o cuerdas; para los orificios se utilizaron taladros de forma cónica; y para pulir las piedras se utilizó madera, hueso o pieles animales.

Placas de piedra verde con formas geométricas o caricaturizadas, como la que se muestra, fueron encontradas por Caso en Monte Albán. En esta placa se encuentra un orificio que traspasa la piedra a lo largo, así como dos orificios en van del borde superior hacia la parte trasera de la pieza, lo que indica que seguramente fue utilizada como pendiente.

En Mesoamérica, el jade o las piedras verdes fueron muy estimados desde los remotos tiempos de los olmecas hasta el imperio azteca, por su color, su dureza y su brillo, y tuvieron un gran simbolismo asociado a lo precioso. Eran usados en joyas como orejeras, narigueras o pectorales y fueron elementos distintivos de los nobles, quienes tenían derecho exclusivo a usarlos.

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