Mujer con copa sobre la cabeza | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Mujer con copa sobre la cabeza | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cultura Cultura del Epiclásico y Posclásico del centro de Jalisco
Estilo Cerro de García Tipo C
Región Jalisco
Período Epiclásico, Posclásico temprano
Año 600-1100 d.C.
Técnica

Barro modelado, pintado, con pastillaje y punzonado

Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 762
Investigador

Descripción

En el estilo Cerro de García, Luis Gómez y Alicia de la Torre han identificado seis variantes, en algunas los ojos y la boca se figuraron por medio de dos punzonaduras o hundimientos redondeados con una arista central; tal es el caso del desnudo femenino que nos ocupa. Se distinguen sus rasgos como caricaturescos, en particular porque en la enorme cara triangular no hay separación entre la nariz prismática afilada y la boca, y dado que no existe barbilla, a la boca le sigue inmediatamente la gargantilla que le adorna. En dicho estilo predomina la representación de mujeres, a las que es factible reconocer por los senos abultados; no se modelaron genitales y son raros los atributos genéricos, de tal modo, el pecho plano es indicativo de una imagen masculina.

En la pieza que vemos, el rostro y el cuerpo presentan distinto tratamiento: en el primero hay restos de pintura facial –líneas rectas y onduladas verticales en las mejillas– y en el segundo se nota cierto brillo a partir del tallado de la superficie con un objeto duro. Como se ha dicho, al margen de los ornamentos, no es común que estas figuras porten objetos u otras figuras, la pequeña copa arriba de la cabeza puede considerarse un atributo femenino, sobre todo por la manera en que sostiene la vasija.

Durante el Epiclásico buena parte de la región occidental de Mesoamérica experimentó, al igual que otras regiones de tal superárea cultural, transformaciones profundas; en el centro colapsó Teotihuacán y en el Occidente la cultura de las tumbas de tiro; al término de estos desarrollos de larga temporalidad y amplia territorialidad, se produjeron numerosas expresiones sociales locales. En este contexto, para el centro de Jalisco se hallan el sitio de El Iztépete –en el valle de Atemajac– y los de Cerritos Colorados y Santa Inés en los alrededores de la laguna Sayula; en ellos se han encontrado las esculturitas del estilo Cerro de García.

En el primero destaca un edificio piramidal que ostenta en una de sus fases constructivas el típico perfil de la arquitectura teotihuacana conocido como “talud y tablero”, el cual lleva a suponer que las influencias de la gran urbe del Clásico mesoamericano llegaron o más bien se recibieron de manera tardía en Jalisco. De otra parte, en la cuenca de Sayula se ha advertido que a partir del año 600 de nuestra era hubo un notable auge en la explotación de sal; la laguna de Sayula es salina y en la actualidad, durante la mayor parte del año se ve como una enorme playa.

Entre los vestigios de esa industria salinera se encuentran grandes tinajas enterradas cuyo borde sobresale en la superficie. Asimismo, los arqueólogos del reciente Proyecto Cuenca de Sayula han registrado un incremento en los objetos de obsidiana y concha marina; estos materiales exógenos junto con el intercambio de la producción local de sal –de sabor desagradable, pero útil en la conservación de alimentos y la pigmentación de textiles–señalan interacciones entre diversas comunidades, que con seguridad influyeron en la distribución regional de las peculiares piezas Cerro de García; cabe la probabilidad de que su centro de manufactura haya sido la zona de Sayula.

La copa que carga la mujer es una forma de alfarería que puede ubicarse en la región a partir del año 600 d.C. Se ven como copas simples, “molcajetes” o vasijas con incisiones en el fondo, con decoración pintada o incisa, y también con motivos geométricos al seudocloisonné, una técnica pictórica postcocción.

En el estilo Cerro de García, Luis Gómez y Alicia de la Torre han identificado seis variantes, en algunas los ojos y la boca se figuraron por medio de dos punzonaduras o hundimientos redondeados con una arista central; tal es el caso del desnudo femenino que nos ocupa. Se distinguen sus rasgos como caricaturescos, en particular porque en la enorme cara triangular no hay separación entre la nariz prismática afilada y la boca, y dado que no existe barbilla, a la boca le sigue inmediatamente la gargantilla que le adorna. En dicho estilo predomina la representación de mujeres, a las que es factible reconocer por los senos abultados; no se modelaron genitales y son raros los atributos genéricos, de tal modo, el pecho plano es indicativo de una imagen masculina.

Otras piezas de la sala