Cajete esgrafiado | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cajete esgrafiado | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cajete esgrafiado | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cajete esgrafiado | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cultura Cholulteca
Región Puebla-Tlaxcala
Período Posclásico
Año 900-1521 d.C.
Técnica

Barro modelado, alisado, pintado y esgrafiado

Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 212
Investigador

Descripción

Durante el Posclásico tardío existió una muy extensa y cuantiosa producción de cerámica polícroma. Este tipo de vasijas marcó un cambio de época en la región del valle de Puebla-Tlaxcala, pues no se habían fabricado en el Altiplano vasijas pintadas antes de la cocción. Esta innovación tecnológica logró preservar la pintura en las vasijas por siglos. Al pintar las vasijas y luego cocerlas, se produce una fusión molecular irreversible entre el barro, el engobe y la pintura, por tanto, aunque la vasija pueda tener quebraduras, la pintura permanece adherida de forma permanente.

Las vasijas pintadas seguramente fueron usadas por gente de la aristocracia indígena, o de algún personaje de alto rango. De este tipo de vasijas hay una inmensa variedad, desde las más sencillas, hasta aquellas que tienen pintadas en sus paredes una gama amplia de temas y de motivos iconográficos que pertenecieron a lo que se conoce como tradición Mixteca-Puebla, por haber surgido en esta zona geográfica.

Sabemos que las más sofisticadas fueron usadas en importantes ceremonias a nivel político, en matrimonios de consortes pertenecientes a linajes de diferentes pueblos. Estas alianzas fueron muy importantes entre nahuas y mixtecos, mucho antes de que los mexicas dominaran la esfera política del Altiplano.

Las vasijas pintadas sin decoración ni motivos representados en ellas, quizá fueron vasijas de tipo utilitario de la realeza como contenedores de bebidas y alimentos.

En el cajete esgrafiado se puede apreciar que el baño de engobe rojo es casi completo, excepto en la parte inferior de las paredes exteriores, en la base, que se dejó sin engobe. Posiblemente las formas esgrafiadas, arcos alargados verticales del mismo tamaño dispuestos uno tras otro hasta cubrir toda la superficie, pretenden simular formas de plumas, un motivo muy común en este tipo de vasijas; sin embargo, o bien no se terminaron de hacer, o son una manera muy simplificada de representarlas.

Durante el Posclásico tardío existió una muy extensa y cuantiosa producción de cerámica polícroma. Este tipo de vasijas marcó un cambio de época en la región del valle de Puebla-Tlaxcala, pues no se habían fabricado en el Altiplano vasijas pintadas antes de la cocción. Esta innovación tecnológica logró preservar la pintura en las vasijas por siglos. Al pintar las vasijas y luego cocerlas, se produce una fusión molecular irreversible entre el barro, el engobe y la pintura, por tanto, aunque la vasija pueda tener quebraduras, la pintura permanece adherida de forma permanente.

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