Ecos. Testigos y testimonios de la Catedral de Puebla

Del 14 de diciembre, 2013 al 28 de abril, 2014

Llegaba a su ocaso el siglo XVIII cuando el Venerable Cabildo angelopolitano fraguó la idea de renovar su ciprés por otro más acorde: al mérito de una catedral generalmente reputada entre nacionales y extranjeros, por el templo más correcto de la Nueva España. Es en ese momento y con el proyecto que se le encargaría al célebre Manuel Tolsá, cuando se da inicio a la última de las renovaciones que a lo largo de su historia han sido emprendidas en la Catedral. En las décadas siguientes, el carácter ilustrado de sus promotores y el gusto artístico asociado conllevó que de manera paulatina y bajo preceptos neoclásicos se acometiera el proceso de renovación casi integral del interior del templo.

Con este preámbulo y como resultado de varios años de investigación, la presente muestra es un ensayo sobre el devenir del tiempo, los cambios de gusto y tránsito perenne o puntual de devociones que hasta el siglo XIX se produjeron en la Catedral angelopolitana, y sobre cómo ello afectó en diferentes estamentos a su patrimonio artístico. A través de la documentación y del estudio de las obras se desarrolla un particular eje cronológico, que se conjuga con algunos paréntesis a modo de incisos expositivos, además de múltiples nombres propios, ya sean de destacados obispos o del clero a su servicio, como de otras personalidades a las que se debe este impresionante bagaje.

Junto a piezas cuya iconografía y devoción se han mantenido activas en el panorama votivo catedralicio, se exponen otras por primera vez, ya que desde que fueron desplazadas de sus enclaves han quedado relegadas para el espectador, pasando a depósitos o dependencias privadas, en los casos que mejor suerte corrieron. Un conjunto importante de obras que aquí toman protagonismo son las correspondientes al ajuar litúrgico —platería y textiles— en su mayoría nunca mostrados, y que ahora se exhiben en todo su esplendor.

En suma, una puesta al día sobre el patrimonio del más señero de los templos poblanos, resultado de la estrecha y efectiva colaboración entre la propia Catedral, el Museo Amparo —siempre sensible a estos temas— y el Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México en la parte académica. Una exposición que reúne por primera vez un corpus importante de obras artísticas —aunque en realidad es una ínfima parte de lo que nos describen los inventarios—, resultado de los desvelos de generaciones de naturales y vecinos de Puebla, quienes reflejaron su fervor y su devoción a través de múltiples y variados objetos artísticos en los que, en definitiva, viene a cumplirse esta premisa centenaria:

Nada para nosotros Señor, nada para nosotros sino para tu Divina Gloria.


Pablo Francisco Amador Marrero l Curador