Autodidacto formado en la disciplina del dibujo y la voluntad perseverante, Roberto Rébora (Guadalajara, Jalisco, 1963) se inicia realizando caricaturas para periódicos y revistas. Se cuenta entre los pintores de su generación (Estrella Carmona, Roberto Turnbull, Boris Viskin, Germán Venegas) fuertemente influidos por el muralista jalisciense José Clemente Orozco. Ninguno de ellos, por obvio temor a los estereotipos del arrabal, ha caído en la copia de las famosas acuarelas de colegialas pizpiretas y prostitutas a la espera en un catre de hierro, que Orozco acumuló en su juventud (y que le valieron, por "obscenas", la confiscación por la aduana estadounidense al cruzar por primera vez la frontera en 1917). Quien lo hizo, esquivando la trampa con pincelazos ligeros como una pluma y veladuras a la veneciana, fue Rébora en su serie de cuadros de alcoba donde las sábanas desaliñadas apenas conservan la huella de una humanidad sudorosa, y chicas precoces acaban de cometer alguna depravación en la penumbra. El deseo sexual preside sin pudor las atmósferas surreales de su obra, que también despide cierto humor púber y algo de morbo e ironía. Comenta el artista:
Intenté relacionar el dibujo con el gesto pictórico agregando color [...] Conocí la satisfacción de sentirme dueño de un mundo personal que paulatinamente se fue desarrollando: sin plan de por medio, los niños erotizados y perversos dejaron de serlo para convertirse en jóvenes y adultos. Mis figuras han crecido en edad de manera imprevista y natural. Ese universo donde la ligereza, el juego y la travesura eran esenciales llegó igualmente a su fin. *
Fue entonces cuando fundó Taller Vitoria, una selecta empresa -editorial dedicada al libro de poesía de manufactura artesanal, que cuenta entre sus autores a Stéphane Mallarmé, Juan Gelman y Gerardo Deniz.
* Roberto Rébora, Taller, catálogo de exposición, México, Museo de las Artes / Universidad de Guadalajara, 2007, p.8
Texto del libro: Museo Amparo: obras selectas (2008)
Autodidacto formado en la disciplina del dibujo y la voluntad perseverante, Roberto Rébora (Guadalajara, Jalisco, 1963) se inicia realizando caricaturas para periódicos y revistas. Se cuenta entre los pintores de su generación (Estrella Carmona, Roberto Turnbull, Boris Viskin, Germán Venegas) fuertemente influidos por el muralista jalisciense José Clemente Orozco. Ninguno de ellos, por obvio temor a los estereotipos del arrabal, ha caído en la copia de las famosas acuarelas de colegialas pizpiretas y prostitutas a la espera en un catre de hierro, que Orozco acumuló en su juventud (y que le valieron, por "obscenas", la confiscación por la aduana estadounidense al cruzar por primera vez la frontera en 1917). Quien lo hizo, esquivando la trampa con pincelazos ligeros como una pluma y veladuras a la veneciana, fue Rébora en su serie de cuadros de alcoba donde las sábanas desaliñadas apenas conservan la huella de una humanidad sudorosa, y chicas precoces acaban de cometer alguna depravación en la penumbra. El deseo sexual preside sin pudor las atmósferas surreales de su obra, que también despide cierto humor púber y algo de morbo e ironía. Comenta el artista:
Intenté relacionar el dibujo con el gesto pictórico agregando color [...] Conocí la satisfacción de sentirme dueño de un mundo personal que paulatinamente se fue desarrollando: sin plan de por medio, los niños erotizados y perversos dejaron de serlo para convertirse en jóvenes y adultos. Mis figuras han crecido en edad de manera imprevista y natural. Ese universo donde la ligereza, el juego y la travesura eran esenciales llegó igualmente a su fin. *