La pieza corresponde al fragmento superior de una figurilla de barro (torso y cabeza) compuesta por la cabeza y la parte alta del torso. Su manufactura y rasgos formales permiten situarla dentro de las tradiciones cerámicas del Altiplano Central, durante el Preclásico mesoamericano, caracterizadas por cuerpos estilizados, uso de pastillaje y aplicación de pigmentos minerales. Conserva restos de coloración rojiza en diversas zonas, posiblemente producto de engobe o pigmento aplicado tras la cocción, aunque el barro base es en color crema.
El rostro es alargado y presenta un modelado firme. Los ojos son de forma de rombo horizontal. A diferencia de la mayoría de las figurillas de este tipo, esta no presenta abertura ocular, ni párpados abultados por presión o deslizamiento del material. La nariz, estrecha y vertical, fue aplicada con pastillaje, y desciende sin interrupción desde la frente hasta el nivel de la boca. Esta última está formada por una pastilla horizontal con incisión recta y pronunciada, que genera una expresión rígida o concentrada, reforzada por la ligera caída de las comisuras.
Un rasgo distintivo de este ejemplar es el peinado: un voluminoso mechón central emergente, modelado como una banda gruesa que se proyecta hacia el frente y desciende a modo de cresta sobre la frente. A los lados se observan mechones más largos que caen hasta la altura del cuello, trabajados mediante incisiones que sugieren textura y división del cabello. Este tipo de arreglo capilar aparece en algunos conjuntos del Preclásico tardío relacionados con tradiciones del Altiplano central y, en ciertos casos, con grupos que muestran afinidades estilísticas de tipo olmeca, especialmente en la estructura robusta y rectangular del rostro y la forma del mechón frontal.
El torso, aunque fragmentado, indica hombros amplios y un cuello ancho, corto y sólido. Su forma trapezoidal y la manera en que el material fue alisado sugieren que perteneció a una figura originalmente de proporciones esbeltas. La superficie, desgastada por abrasión o erosión, muestra aún zonas con pigmento rojo y tonalidades anaranjadas, lo que indica que la figurilla pudo haber estado completamente cubierta con color al momento de su uso.
Por la combinación de rasgos —ojos incisos, boca profunda, mechón frontal prominente y restos de pintura roja— la pieza se integra dentro del repertorio de figurillas del Preclásico mesoamericano, probablemente asociada a una tradición del Altiplano con posibles vínculos estilísticos a producciones de tipo olmeca.