La pieza es una figurilla antropomorfa sólida, en posición sedente con una base estable en la zona glútea, cuerpo compacto y cabeza proporcionalmente grande. Está modelada en arcilla de tono crema-ocre, con abundantes inclusiones visibles en superficie debido a su textura granular.
Por sus rasgos, entre ellos la proporción semejante entre el cuerpo y la cabeza, es atribuible al complejo D2-K-C9 que se integra por tradiciones del Altiplano Central con influencia del estilo olmeca, propias del Preclásico medio (1200-400 a.C.). Las tradiciones D y K tuvieron su origen en las cuencas de los ríos Balsas, Atoyac, Tlapaneco y Mixteco, y abarcan partes de Guerrero, Morelos y el sur de Puebla. Este conjunto de tradiciones se considera un elemento intrusivo en la Cuenca de México, donde se estableció con fuerza en sitios como Tlatilco y Tlapacoya hacia el año 1000 a. C. El complejo surge cuando las tradiciones D y K sufren un impacto decisivo por la intromisión de las ideas olmecas a través de la tradición C9. Otro rasgo de la pieza que contribuye a esta clasificación es que el personaje se presenta desnudo, lo cual es frecuente en conjuntos vinculados a las figurillas de tipo C9.
La cabeza es alargada y ligeramente ovoide, con orejas salientes, aunque la de su lado izquierdo está bastante erosionada. El rostro fue resuelto mediante una combinación de modelado e incisiones: los ojos aparecen como hendiduras anchas rodeadas por un relieve acentuado que les da una apariencia de inflamación. Este rasgo ocular se conoce como “puffed eyes” y también se asocia con el estilo olmeca. La nariz es prominente y continua con el plano facial, y la boca se marca por una incisión de separación labial con rastros de engobe rojo, mientras que los labios se modelaron, resultando ligeramente abultados.
Además, la cabeza presenta un casquete liso, arqueado sobre la frente, que bien puede ser el cabello o algún tipo de aditamento ornamental. En la parte superior derecha del cráneo (izquierda para quien observa), sobre el casquete, se conserva un pequeño elemento circular aplicado por pastillaje, que puede interpretarse como un mechón o la base de un moño o de un tocado. Se ha sugerido que las figurillas que muestran mechones podrían ser personajes masculinos; su posición y el número de mechones indicaban el estatus del personaje representado. Con cautela, este adorno cefálico puede asociarse con el llamado “mechón olmeca”, propio de la tradición estilística olmeca.
La figura se muestra sentada, pero las extremidades superiores e inferiores aparecen como muñones debido a su fractura. Se aprecia que el hombro izquierdo está ligeramente más elevado que el derecho. Probablemente las piernas estaban flexionadas y cruzadas al frente. La parte posterior es plana, incluida la cabeza, un aspecto vinculado con la modificación craneal. Se observa un modelado general continuo del cuello y la espalda hasta los glúteos del personaje, que están marcados con una incisión vertical.
En cuanto al estado de conservación, la pieza presenta erosión generalizada, pérdida parcial de acabados de superficie, microdespostillados en las aristas de brazos y piernas, y concreciones blanquecinas en el tronco y en la zona inferior, compatibles con depósitos por enterramiento.