El animal del Pedregal | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
El animal del Pedregal | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
El animal del Pedregal | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
El animal del Pedregal | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
El animal del Pedregal | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
El animal del Pedregal | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
El animal del Pedregal | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
El animal del Pedregal | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Período Siglo XX
Año 1951
Técnica Madera tallada
Medidas

43.5 x 108 x 42 cm

Ubicación Sala 2. Impacto y renovación
Investigador

Descripción

A principios de los cincuenta, el fraccionamiento del Pedregal de San Ángel, ubicado al sur de la Ciudad de México, se convirtió en un emblema de la arquitectura moderna en el país. El responsable de concebir el complejo residencial, situado sobre un enorme terreno de roca volcánica, fue el arquitecto Luis Barragán, quien invitó al artista Mathias Goeritz a realizar la maqueta de una escultura que habría de ubicarse en el acceso principal del desarrollo. De entre las propuestas, la obra seleccionada fue El animal del Pedregal, que habría de realizarse en concreto.

De acuerdo con la historiadora del arte Lily Kassner, Goeritz conoció a Barragán desde su llegada a México en 1949, durante su paso por la capital del país en su camino hacia Guadalajara, a donde había sido invitado a instalarse para impartir clases. Fue en ese periodo, en diálogo con las ideas del artista español Ángel Ferrant y tras aprender el trabajo directo de la madera con el tallador Romualdo de la Cruz, que el artista inició su camino en el ámbito escultórico.

Los imaginarios que el artista comenzó a explorar en su práctica escultórica entrecruzan referencias prehispánicas y, sobre todo, las discusiones éticas y estéticas del entorno de la Guerra Fría. Como apunta el curador David Miranda, Goeritz inició una serie de obras talladas en madera donde desarrolló “una iconografía propia con varias esculturas de animales y humanoides que daban cuenta de un espíritu de posguerra proveniente de los horrores de la Alemania nazi y de los efectos del régimen franquista”.[1] Por otra parte, a propósito de las distintas figuras representadas en la época, Kassner atribuye el interés en la serpiente a las inspiradoras visitas del artista a Teotihuacán y Tenayuca,[2] así como a la fauna del Pedregal, de profundo simbolismo en la época prehispánica.[3]

En un compendio editado por Lily Kassner, es posible seguir una decena de variaciones sobre el tema del animal, el monstruo y la serpiente.[4] En la exploración formal de estas figuras, que el artista extendió durante la primera mitad de la década, fueron primero de carácter orgánico (Pequeño monstruo, 1950), si bien luego habrían de irse fragmentando (El animal de tres piezas, 1951) y adquiriendo formas más expresivas (El animal herido, 1954/1955). Es de notar que en la misma época fue desarrollada también la Serpiente de El Eco (1953), ésta con una forma de zigzag, o de tipo geométrico-abstracto que, de acuerdo con el historiador Francisco Reyes Palma, con el nombre de Ataque se refería al ámbito de la Guerra Fría y se habría adelantado al menos una década a la escultura minimalista.

En esta obra de la colección del Museo Amparo puede distinguirse la cabeza con el hocico abierto del animal; sin embargo, el resto del cuerpo tiene distintos volúmenes y ángulos imposibles. Por su correspondencia con otras obras del periodo, como el Museo Experimental El Eco (1952-1953), también concebido como una escultura y con ángulos de toda índole, es pertinente referir también el influjo del expresionismo alemán que el propio artista reconocía en su obra y que se traducía en una inquietante alteración de las formas.

CGV- octubre, 2020.

 

 

Referencias

 

Eder, Rita, “Dos aspectos de la obra de arte total: experimentación y performatividad”, en Rita Eder (coordinadora), Desafío a la estabilidad. Procesos artísticos en México 1952-1967, UNAM/Turner, México, 2014.

Jácome, Cristóbal, “Jardines del Pedregal de San Ángel”, en Rita Eder (coordinadora), Desafío a la estabilidad. Procesos artísticos en México 1952-1967, UNAM/Turner, México, 2014.

Kassner, Lily, Mathias Goeritz. Obra 1915-1990, UNAM-Conaculta/INBA, México, 1998.

Daniel Garza Usabiaga, “Mathias Goeritz”, en revista Rufino Núm. 6, julio 2013, pp. 68-74. https://fdocuments.mx/document/rufino-6-56f0bf2958a3c.html

Exposición El animal herido, curada por David Miranda, octubre 17, 2019 – febrero 9, 2020, Museo Experimental El Eco: https://eleco.unam.mx/expo/el-animal-herido/

http://www.fomentoculturalbanamex.org/goeritz/exposicion/

http://www.fomentoculturalbanamex.org/goeritz/ubicaciones/el-animal-del-pedregal/

http://www.fomentoculturalbanamex.org/goeritz/exposicion/

https://local.mx/ciudad-de-mexico/arquitectura/animal-del-pedregal-goeritz/

https://www.cronica.com.mx/notas/2016/954745.html

 

 


[1] Este planteamiento es parte del ensayo expositivo El animal herido, organizado por David Miranda (Museo Experimental El Eco, Ciudad de México, octubre, 2019 - febrero, 2020) como un diálogo contemporáneo con la escultura homónima de 1951. https://eleco.unam.mx/expo/el-animal-herido/

[2] Reyna Paz Avendaño, “Escultura El animal del Pedregal de Goeritz, ‘en absoluto abandono’”, Crónica, 4 de noviembre de 2016: https://www.cronica.com.mx/notas/2016/954745.html

[3] Eduardo Merlo, “Los espacios del Espacio. ‘Hueycoatetl in Tezontepec’ (Las grandes serpientes en el Pedregal)”, en Lily Kassner (ed), El espacio escultórico, Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial / UNAM, México, 2009,  pp. 73-93.

[4] Lily Kassner, Mathias Goeritz. Obra 1915-1990, INBA/Conaculta, 1998. Pp. 85-87.

A principios de los cincuenta, el fraccionamiento del Pedregal de San Ángel, ubicado al sur de la Ciudad de México, se convirtió en un emblema de la arquitectura moderna en el país. El responsable de concebir el complejo residencial, situado sobre un enorme terreno de roca volcánica, fue el arquitecto Luis Barragán, quien invitó al artista Mathias Goeritz a realizar la maqueta de una escultura que habría de ubicarse en el acceso principal del desarrollo. De entre las propuestas, la obra seleccionada fue El animal del Pedregal, que habría de realizarse en concreto.

Material adicional

Otras piezas de la sala