Hacha votiva zoomorfa | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
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Cultura Culturas del Centro-Sur de Veracruz
Región Centro Norte de Veracruz
Período Clásico Tardío
Año 600-900 d.C
Técnica

Piedra pulida (arenisca)

Medidas 8.2   x 8.2  x 3.1  cm
Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 1271
Investigador

Descripción

El juego de pelota en la Costa del Gofo fue un evento importante en la vida de las ciudades, las evidencias de éste están presentes desde el Preclásico (1 600 a. C.) con la cancha de Paso de la Amada, Chiapas, las pelotas huele encontradas en la zona anegada de El Manatí, Veracruz y las representaciones de jugadores en Occidente; claro que el juego de pelota seguramente es más temprano que estos vestigios.

Aunque las evidencias son tempranas, es hasta el Clásico tardío cuando esta actividad se convirtió en un asunto cotidiano, con canchas de juego distribuidas en toda la Costa del Golfo a corta distancia entre una y otra.

De los elementos asociados al desarrollo del juego, las hachas por asociación de formas están representadas en distintos contextos, como en los paneles del Juego de Pelota Sur de Tajín, en pintura mural y en la decoración de cerámica. Su uso realmente no se conoce pues parece formar parte de un conjunto ritual y no práctico del juego, regularmente representan cabezas antropomorfas quizá asociadas a la decapitación ritual del mismo, pero también pueden tener representaciones zoomorfas completas o mezcladas con las cefálicas antropomorfas.

Esta pieza corresponde a un hacha votiva zoomorfa de 8 cm de ancho y 8.5 cm de alto, por las proporciones es un tercio de las medidas promedio de este tipo de elementos. La técnica es pulida en arenisca de poca porosidad; el talón de embone es muy bajo ubicado en la posición sedente de la pieza. La representación zoomorfa refiere a un armadillo de extremidades largas, al igual que el dorso (antropomorfas). La base es plana y tiene una perforación circular que llega a la altura superior del pie.

La cabeza del personaje es de hocico largo y nariz marcada por incisión, al igual que la línea que marca la abertura bucal. Los ojos están marcados por incisión circular en ambos lados; la oreja es circular con perforación igual a la del ojo.

Los brazos se extienden al frente y sujetan la cola del armadillo con cuatro dedos marcados por incisión en cada mano, además de tener presentes los codos, la cola está conformada por placas yuxtapuestas y forma un semióvalo desde los glúteos del personaje hasta la parte superior de la cabeza; el dorso es regordete y en la espalda se observa la división central de los músculos dorsales. En las extremidades inferiores se observa que los glúteos descansan sobre la cola, la posición de las rodillas y el ángulo de flexión indican una postura de equilibrio, ya que cada extremidad se localiza por fuera de la cola, los pies se sujetan a la misma y presentan tres dedos marcados por incisión.

Las hachas votivas de este tamaño sugieren una adecuación de las dimensiones con fines rituales, ya que esto se puede observar en otro tipo de elementos como las vasijas miniatura que se encuentran en ofrendas de la Costa del Golfo, respecto a este tipo de hachas miniatura no es raro encontrar palmas y yugos de proporciones similares, ya que son los otros dos elementos que conforman el complejo del juego de pelota.

El juego de pelota en la Costa del Gofo fue un evento importante en la vida de las ciudades, las evidencias de éste están presentes desde el Preclásico (1 600 a. C.) con la cancha de Paso de la Amada, Chiapas, las pelotas huele encontradas en la zona anegada de El Manatí, Veracruz y las representaciones de jugadores en Occidente; claro que el juego de pelota seguramente es más temprano que estos vestigios.

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