Candado | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
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Cultura Desconocida
Región Veracruz
Período Clásico tardío
Año 600-900 d.C.
Técnica

Piedra volcánica esculpida

Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 1268
Investigador

Descripción

Hay que decir aquí que examinar una pieza de estas características no es nada fácil en el contexto de una colección formada por objetos de procedencia diversa. Es decir, artefactos de los que se desconoce prácticamente todo sobre su origen. Cuando se trata de piezas de alfarería, siempre es posible ayudarse al compararlas con aquellas recuperadas en excavaciones arqueológicas profesionales para indicar, las más de las veces, el ámbito de su procedencia.

Los rasgos estilísticos –las maneras de hacer y representar– son formidables aliados en la búsqueda de sus épocas de elaboración y hasta de las regiones del país donde pudo producirse su hallazgo. Lamentablemente, la piedra no siempre permite alcanzar esta clase de reflexión, particularmente cuando no le asisten elementos decorativos que sirvan para determinar los modelos culturales a los que se afilian. El proceso de atribución nunca es sencillo, deja muchas lagunas y no se encuentra desprovisto de un margen muy alto de error. Las equivocaciones son parte ineludible de estos ejercicios académicos que por rigurosos que sean no quedan exentos de caer en desatinos.

Con todo, este curioso objeto de piedra cuya forma sugiere un “candado” es un verdadero desafío si se trata de decir algo sobre su función en el pasado. En la perspectiva del análisis arqueológico, aun asumiendo que lo desconocemos todo sobre su origen, es posible advertir que se trata de un artefacto elaborado en piedra volcánica, tallado y pulido, que muestra huellas de uso en la parte superior, en el centro de una especie de asidera en la que remata.

Es evidente que un cordel produjo semejante desgaste y que se ocasionó por su uso a lo largo de mucho tiempo. Aunque es una pieza de excelente factura, bella en su simplicidad, es probable que no haya sido más que una herramienta, una plomada usada en las tareas de albañilería. En la antigüedad también se fabricaron “pesas” para redes de pesca, pero estas no requerían –como sí sucede en nuestro caso– balancear el peso, bastaba con que se hundieran en el agua.

La plomada que nos ocupa en realidad puede provenir de prácticamente cualquier lugar de Mesoamérica. Dada la conformación de la colección prehispánica del Museo Amparo y el tipo de basalto utilizado en su fabricación me inclino a creer que procede de la llanura costera del Golfo de México, de algún sitio que limitaba con el versante oriental de la Sierra Madre, puesto que –si no me equivoco– parece fabricado a partir de un guijarro de basalto recolectado en el cauce de un río justo en sus estribaciones. Estas condiciones geológicas no son tan frecuentes y en la llanura costera sólo se materializan en el centro de Veracruz, entre las cuencas de los ríos Jamapa y Cotaxtla.

Hay que decir aquí que examinar una pieza de estas características no es nada fácil en el contexto de una colección formada por objetos de procedencia diversa. Es decir, artefactos de los que se desconoce prácticamente todo sobre su origen. Cuando se trata de piezas de alfarería, siempre es posible ayudarse al compararlas con aquellas recuperadas en excavaciones arqueológicas profesionales para indicar, las más de las veces, el ámbito de su procedencia.

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