Mujeres sentadas | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
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Cultura Cuicuilco-Ticomán
Estilo Tipo H4 Variante Cuautitlán
Región Valle de México
Período Preclásico superior
Año 400-100 a.C.
Técnica

Modelado con pastillaje e incisiones, pulido y pintura roja

Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 569
Investigador

Descripción

El artífice de estas cuatro figurillas logró individualizarlas pese a seguir las normas bien establecidas dentro de la tradición y a pesar de las dimensiones tan reducidas de éstas. La primera presenta atrás de la cabeza lo que parece ser un amarre para el pelo; los brazos y las piernas están tan estrechamente entrecruzadas que sugieren más un bulto funerario que un cuerpo vivo. A pesar del muy reducido espacio que quedaba disponible en el pecho, el escultor aplicó a manera de senos dos bolitas para recalcar el género de la figurilla, que por cierto quedó desfigurada al perder el pastillaje que correspondía a la nariz. De la misma manera, se aplicaron a la segunda pieza los pastillajes correspondientes a los senos y por falta de espacio estos quedaron curiosamente ubicados a la altura de las axilas (uno se desprendió). Es el mismo caso para la tercera figurilla, pero ésta presenta además muy pronunciada la forma de los glúteos a manera de amplio asiento para dar equilibrio a la pieza desbalanceada por la enorme cabeza.

La desproporción de la cabeza es aún mayor para la cuarta pieza con su alto peinado ovalado. Se marcar claramente el género, pero sin atisbo de sensualidad en la forma del cuerpo y centra toda la atención en la cara y la cabeza, parece ser la norma principal en este tipo de figurillas, aunque se nos escapa su significado.

En sus rasgos generales, este tipo de figurillas H4 presenta una clara cercanía con las de la cultura Chupícuaro aunque sin alcanzar su misma delicadeza en la manufactura. No es de sorprender porque se trata de un horizonte cultural que se extendió sobre una amplia región desde las costas de Michoacán y Guerrero hasta el estado de Puebla y desde Hidalgo hasta Morelos y que vio el florecimiento de prósperas ciudades entre las cuales destaca en particular la de Cuicuilco.

También es notable que en muchos aspectos este horizonte cultural significó profundas transformaciones tanto culturales como probablemente también demográficas y étnicas, lo que parece verse reflejado con estas figurillas tan distintas a las de las épocas anteriores.

El artífice de estas cuatro figurillas logró individualizarlas pese a seguir las normas bien establecidas dentro de la tradición y a pesar de las dimensiones tan reducidas de éstas. La primera presenta atrás de la cabeza lo que parece ser un amarre para el pelo; los brazos y las piernas están tan estrechamente entrecruzadas que sugieren más un bulto funerario que un cuerpo vivo. A pesar del muy reducido espacio que quedaba disponible en el pecho, el escultor aplicó a manera de senos dos bolitas para recalcar el género de la figurilla, que por cierto quedó desfigurada al perder el pastillaje que correspondía a la nariz. De la misma manera, se aplicaron a la segunda pieza los pastillajes correspondientes a los senos y por falta de espacio estos quedaron curiosamente ubicados a la altura de las axilas (uno se desprendió). Es el mismo caso para la tercera figurilla, pero ésta presenta además muy pronunciada la forma de los glúteos a manera de amplio asiento para dar equilibrio a la pieza desbalanceada por la enorme cabeza.

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