Aurelio de los Reyes

Lugar de nacimiento
México

PARA REFERIRNOS A LA TRAYECTORIA académica del doctor Aurelio de los Reyes debemos considerar en forma particular la integración de diversos aspectos que están relacionados con su obra y configuran su perfil de humanista: su trabajo como investigador iniciador de la historiografía sobre el cine mudo mexicano; maestro, formador de jóvenes investigadores en la cátedra y director de tesis; partícipe activo en la gestión académica universitaria, cuerpos colegiados, fundación de centros de estudio, programas académicos, cineclubs; labores compaginadas con una extensa difusión cultural en torno al tema medular de su pasión intelectual: el estudio del cine y la imagen como elementos constitutivos de las sociedades modernas.

 

En su principal línea de investigación, la historiografía del periodo que va de 1896 a 1932, ha introducido el manejo de fuentes novedosas como la prensa y la hemerografía en general, además de materiales de archivos y repositorios de documentos visuales: fotografías, ilustraciones, anuncios, álbumes de familia y variada iconografía de periódicos y revistas. Sobre el tema escribió ¿No queda huella ni memoria? Semblanza iconográfica de una familia, ejemplo elocuente del uso de la fotografía como documento histórico. Esta metodología significa un paso trascendente en el tratamiento de la imagen cinematográfica, al introducir elementos de análisis novedosos, en un esquema más bien dirigido a considerar las películas como objetos de estudio en sí mismas y fuentes casi exclusivas de información. En este sentido, las posibilidades de lecturas enriquecen el proceso de construcción de una historia a partir de su entorno social, artístico, literario, musical y profundamente humano, en una narrativa del acontecer cotidiano con sus diversiones, espectáculos, necesidades, placeres, desventuras y crímenes de la nota roja.

La estrategia de acudir a la prensa para enriquecer el contexto histórico y los procesos sociales en los que se inscriben las películas, no anula la investigación en fuentes tradicionales como es el caso de los muy variados archivos documentales de nuestro país y el extranjero a los que ha acudido el doctor De los Reyes como gambusino de la historia. Al respecto destaca la investigación sobre el Segundo Imperio mexicano y Maximiliano de Habsburgo, para la cual recurrió a archivos y hemerografía de repositorios en Austria, Italia, Francia, Bélgica, España, Estados Unidos y México. Asimismo, un libro icónico en la historiografía del cine es el dedicado a Sergei Eisenstein, resultado de una extensa búsqueda en los archivos de Moscú.

El impacto de las investigaciones de Aurelio de los Reyes en la historiografía sobre el cine en México, desde la época en que el cinematógrafo apareció como invento científico que determinó la manera de ver y las nuevas búsquedas de campos académicos que se abrirían a las problemáticas de las sociedades mediáticas, ha trascendido en el ámbito cultural de los últimos cuarenta años, no sólo en nuestro país sino en el resto de América Latina. La referencia obligada a sus libros así lo constata. Su extensa producción bibliográfica abarca libros, artículos, capítulos de libros, investigación iconográfica y coordinación de publicaciones producto de seminarios y grupos de investigación. Los orígenes del cine en México. 1896-1900, libro publicado por Difusión Cultural de la UNAM en 1972, abre esta producción que pronto se tornará paradigmática. Como parte de ella destaca la serie Cine y sociedad en México, 1896-1930, que consta a la fecha de tres volúmenes publicados por el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, la casa académica de De los Reyes: Vivir de sueños. Volumen I (1896-1920); Bajo el cielo de México. Volumen II (1920-1924), y Sucedió en Jalisco o los cristeros. El cien mudo en México de 1924 a 1928, publicado en 2014. En sus libros, además de la recopilación informativa, el autor despliega todo el ingenio y agudeza que le caracterizan; en ocasiones, por ejemplo, emplea ciertas reminiscencias y tono del lenguaje empleado en la prensa, no sin ironía y regocijo, para entregar una narración interesante, impregnada del espíritu de la época, aunque sin demérito del rigor requerido en toda investigación histórica.

Las principales líneas de investigación sobre la fotografía y el cine han sido amplia- das con las tesis que ha dirigido, más de ochenta trabajos para obtener grados de licenciatura, maestría y doctorado, que ofrecen asuntos novedosos y aportan una visión de conjunto de los siglos XIX y XX en México, y que, además, han abier- to las puertas a temas no abordados anteriormente por la Academia. Con sus alumnos de posdoctorado ha abierto otras líneas de investigación, referentes a la enseñanza del arte, el dibujo y la historia del arte en México, temas de los que se han publicado dos libros a la fecha.

Una muestra notable de su interés por la imagen es la investigación iconográfica que ha llevado a cabo para cerca de cincuenta obras, entre las que se encuentran la Historia de la Revolución, editada por El Colegio de México, la serie Biografía del Poder, y libros de texto de historia de México de la Secretaría de Educación Pública.

La importancia de su trabajo en el campo de la restauración y rescate de películas es indudable. Además de su labor para restaurar las cintas El puño de hierro y El tren fantasma, realizó ya en formato digital la restauración de películas sobre la Revolución mexicana del archivo de la Filmoteca de la UNAM, con las cuales editó una antología que va de 1896 a 1920. Gracias a este trabajo recibió, en el año 2013, la máxima distinción a un historiador del cine, el Premio Jean Mitry, sumado al reconocimiento de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de Hollywood por su labor en el campo de la historia del cine mudo en México, además del Premio José C. Valadés del Instituto Nacional de Estudios sobre la Revolución Mexicana (INEHRM) por su trayectoria en el Rescate de Testimonios y Memorias.

Su cercanía con el cine lo ha llevado a incursionar en terrenos de la creatividad, misma que desplegó para realizar el cortometraje documental Y el cine llegó, con el que se hizo merecedor de un Ariel en el año 1992; previamente había recibido una Diosa de Plata. En la larga lista de premios y distinciones que recono- cen su trayectoria se cuentan, entre otros: la Beca de la Guggenheim Memorial Foundation; el Premio Antonio García Cubas otorgado por el INAH al mejor libro de difusión de la historia; el premio al mejor libro de arte editorial de la Cámara Nacional de la Industria Editorial, y el premio Universidad Nacional en Investigación en Artes. También es miembro de número de la Academia Mexicana de la Historia, e Investigador emérito de la UNAM y del Sistema Nacional de Investigadores del CONACYT.

A esta fructífera trayectoria se añaden, como cualidades no menos importantes, la calidad humana y la probidad académica que pone de manifiesto en el trato con colegas y alumnos. Por todo lo hasta aquí expuesto, el doctor Aurelio de los Reyes García-Rojas se hizo merecedor del Premio Nacional de Artes y Literatura 2016, lo cual nos satisface enormemente, como integrante que es de nuestro Instituto. I

(El doctor De los Reyes fue distinguido en 2016, con el Premio Nacional de Ciencias y Artes, máxima distinción otorgada por el Gobierno Mexicano.) 

Por Julieta Ortiz Gaitán, para el Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM.