El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico
Fragmentos de objetos cerámicos y de hueso | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
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Fragmentos de objetos cerámicos y de hueso

Cultura Desconocida
Región Desconocida
Período Desconocido
Técnica

Cerámica modelada, con pastillaje, incisión, punzonado y pintura; hueso: abrasión y pulido

Medidas

1 : 6.1 x 4.8 x 12.7 cm
2: 0.6 x 3.2 cm
3: 3.6 x 3.5 x 2.4 cm
4: 3.3 x 2.6 x 1 cm
5: 4.3 x 4.9 x 1.3 cm
6: 5.3 x 2.2 x 1.3 cm

Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 741
Investigador

Consta de seis piezas, cuyo estado de fragmentación impide reconocer las formas originales, no obstante se nota su materialidad: cinco son de barro y uno es de hueso.

En cuanto a los de barro, conjeturamos que son objetos cerámicos, es decir, que fueron sometidos a cocción y ello permitió su conservación hasta la fecha, aun cuando estén incompletos. Al ser horneados, la pasta de barro se deshidrata, con lo cual se endurecen, eliminan sus propiedades plásticas y se vuelven impermeables. En México, a cada fragmento de esta materia se le suele llamar “tepalcate”, palabra derivada del náhuatl tapacatl, que se significa pedazo de objeto hecho de barro.

Al parecer, los tiestos 5 y 6 pertenecieron a figuras escultóricas; en el primero se ve el borde cuneiforme de un ojo, con sus párpados, globo ocular y pupila, y la segunda semeja una pierna cónica. Del objeto 1 son llamativas las paredes delgadas y la pequeña perforación circular, acaso para suspensión o como orificio de cocción. La pieza 3 tiene engobe rojizo y la 6 pintura en negro sobre rojo en la superficie exterior que ha sido bruñido para adherir firmemente la capa pictórica y alisar la pared; en la superficie interior que solo fue alisada se percibe el distinto tratamiento.

La cerámica es una de las artes más destacadas y versátiles de Mesoamérica. Se hicieron obras escultóricas de pequeño y gran formato, instrumentos musicales, ornamentos, vajillas de uso cotidiano y ceremonial; además, planteo que el cuerpo de numerosos recipientes sirvió como una magnífica superficie pictórica tridimensional.

El barro o la arcilla resulta de la descomposición de diferentes rocas; su composición mineralógica varía según la naturaleza de la roca de origen y las modalidades de descomposición y depósito, si bien, por sus componentes principales, el barro es un silicato de aluminio hidratado. Su propiedad principal, que permite la creación de la cerámica, radica en poder ser amasada para formar una pasta plástica. En cuanto a su plasticidad es necesario un punto adecuado, pues si se trata de un barro demasiado graso resultará un material pegajoso y si es magro poco elástico. Los llamados antiplásticos sirven para dar la consistencia apropiada a un barro muy graso en su estado natural; pueden ser arena, concha molida, fragmentos vegetales y tepalcates molidos, por lo que los tiestos que vemos pudieron ser reutilizables.

El objeto con dos caras de alargada silueta levemente trapezoidal y bordes redondeados, con el registro 2, tiene la apariencia de un hueso. La superficie ha sido regularizada por medio de abrasión —o frotación con un instrumento de pedernal u otro de dureza semejante—, y pulido, acaso con arenisca. Esta manufactura, que no ha borrado todas las estrías, evidencia que no se trata de un resto alimenticio o del fragmento natural de un esqueleto.  Es una materia de frágil conservación.     

En el México antiguo se hicieron diversos objetos con huesos de animales y humanos, entre ellos: alisadores, punzones de trabajo y sacrificiales, instrumentos musicales como el omichicahuaztli —idiófono con estrías paralelas talladas de modo perpendicular, que producen sonido al rasparlas— y también se eligió como soporte de imágenes en relieve, incisas o para tallas escultóricas. El progresivo angostamiento del objeto que atendemos sugiere la forma de punzón sacrificial. Estos instrumentos se usaban para perforar partes blandas del cuerpo, como los lóbulos de las orejas y la lengua, y para obtener sangre que se derramaba en papeles u otras fibras vegetales, los cuales se quemaban para que, como ofrenda volátil, la sangre alcanzara a las deidades.

Consta de seis piezas, cuyo estado de fragmentación impide reconocer las formas originales, no obstante se nota su materialidad: cinco son de barro y uno es de hueso.

--Vista de salas--

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