Entre los años 400 y 800 de nuestra era se desarrolló en la Mixteca Baja una cultura con rasgos propios. Su territorio abarcaba el noroeste de Oaxaca y el sur de Puebla. John Paddock la llamó ñuiñe, nombre que en mixteco significa “tierra caliente”, por el clima de la región. Fue contemporánea de Teotihuacan y de Monte Albán y recibió influencias de ambas, aunque sus asentamientos, como Cerro de las Minas en Huajuapan, tuvieron un arte distinto. Ese arte incluye piedras grabadas con glifos y fechas, urnas y braseros de cerámica, y unas cabezas sin cuerpo que Miguel Covarrubias llamó “cabecitas colosales”. Este último nombre alude a que, aunque son de tamaño pequeño, están hechas como si fueran esculturas monumentales.
Esta pieza es una cabeza humana tallada en un canto rodado de basalto. El escultor aprovechó la forma natural de la piedra; modeló solo la cara y dejó la parte posterior sin trabajar. Los rasgos están resueltos en bajorrelieve con líneas sencillas y geométricas.
Las cejas y la nariz forman una sola figura en “T”. Los ojos son ovalados y abultados, no se observa una pupila por lo que los párpados podrían haberse representado cerrados. La nariz es ancha con las fosas nasales visibles, y la boca está ligeramente abierta, mostrando una sutil sonrisa y los labios son abultados. A los lados, dos bandas verticales con acanaladuras representan las orejas. Sobre la frente hay un bloque rectangular, quizá un tocado o un adorno. Cerca de la comisura izquierda de la boca se ve una pequeña perforación.
Por ser una cabeza sin cuerpo y por la sencillez de sus rasgos, la pieza se relaciona con las cabecitas colosales ñuiñe. Esas cabezas se tallaban completas, en piedra volcánica o en barro, y no eran fragmentos de figuras mayores. Su función sigue sin aclararse. Los ojos cerrados y la expresión serena podrían aludir a un ancestro o a un personaje muerto.
Entre los años 400 y 800 de nuestra era se desarrolló en la Mixteca Baja una cultura con rasgos propios. Su territorio abarcaba el noroeste de Oaxaca y el sur de Puebla. John Paddock la llamó ñuiñe, nombre que en mixteco significa “tierra caliente”, por el clima de la región. Fue contemporánea de Teotihuacan y de Monte Albán y recibió influencias de ambas, aunque sus asentamientos, como Cerro de las Minas en Huajuapan, tuvieron un arte distinto. Ese arte incluye piedras grabadas con glifos y fechas, urnas y braseros de cerámica, y unas cabezas sin cuerpo que Miguel Covarrubias llamó “cabecitas colosales”. Este último nombre alude a que, aunque son de tamaño pequeño, están hechas como si fueran esculturas monumentales.