Los primeros pobladores de la Bocana del río Copalita se establecieron en las lomas bajas que miran al mar y a la desembocadura del río. Sobre esas elevaciones nivelaron terrazas y construyeron conjuntos de habitaciones, y levantaron una plataforma de grandes bloques de piedra que pudo ser uno de los primeros espacios de uso colectivo. Ya en esta etapa había una organización social que empezaba a distinguir a ciertas familias. Algunas fueron enterradas en sus propias terrazas con ofrendas de vasijas, concha, pigmento rojo y figurillas de barro. Estas figurillas, en su mayoría femeninas, son el rasgo más característico de la ocupación temprana. Muchas comparten rasgos con las que se elaboraban en el Istmo de Tehuantepec, lo que muestra que la costa de Huatulco ya participaba en el trato con los pueblos del sureste. Los alfareros representaron cuerpos esbeltos y también cuerpos robustos de busto y caderas amplios. En algunas figurillas modelaron el cabello con incisiones sobre una capa delgada de arcilla aplicada a la cabeza.
Esta figurilla representa a una mujer de pie, desnuda y de complexión robusta. Está modelada en barro de tono café ocre, con la superficie alisada. Tiene depósitos blanquecinos, sobre todo en las piernas, que podrían ser restos concreciones de cal. Le faltan los dos brazos, rotos poco debajo de los hombros. También tiene desprendimientos menores en el hombro izquierdo, en la parte posterior, y en la punta del pie izquierdo, donde queda expuesta la pasta anaranjada.
La cabeza es redonda y lisa, y se alarga ligeramente hacia atrás. Sobre y detrás de las orejas la superficie es rugosa, lo que hace pensar que ahí se desprendió el peinado, aplicado como una capa de barro independiente. El rostro es ancho, de mejillas llenas y mentón redondeado. Los ojos son pequeños y almendrados, con el contorno inciso y una perforación central a manera de pupila. Su leve inclinación hacia la nariz da al rostro una expresión severa. La nariz es ancha y la boca pequeña y cerrada, de labios gruesos. En las orejas lleva orejeras circulares aplicadas al pastillaje, con perforación central. El cuello es corto y grueso.
Los senos son grandes y redondeados y sobresalen con claridad de perfil. El vientre es abultado y el ombligo está marcado por una perforación profunda. Las caderas son anchas y el pubis está modelado de forma sutil. Las piernas son gruesas, juntas en la parte superior, y se separan hacia abajo hasta terminar en pies redondeados, sin dedos. Por detrás, la espalda es lisa y los glúteos están modelados en volumen.
Por su anatomía robusta, la figurilla pertenece al grupo que en Copalita destaca el busto y las caderas. El modelado insiste en los senos, el vientre, las caderas y los glúteos, es decir, en las partes del cuerpo ligadas a la gestación y la crianza. Lo hace con un naturalismo poco común entre las figurillas del sitio, muchas de ellas esquemáticas. Las orejeras indican que el personaje estaba adornado, y el peinado perdido debió completar esa imagen. La cara redonda, los ojos de pupila perforada y el ombligo hundido acercan la pieza a las figurillas de cuerpo grueso que se hicieron en la costa del Pacífico durante el Preclásico.
Los primeros pobladores de la Bocana del río Copalita se establecieron en las lomas bajas que miran al mar y a la desembocadura del río. Sobre esas elevaciones nivelaron terrazas y construyeron conjuntos de habitaciones, y levantaron una plataforma de grandes bloques de piedra que pudo ser uno de los primeros espacios de uso colectivo. Ya en esta etapa había una organización social que empezaba a distinguir a ciertas familias. Algunas fueron enterradas en sus propias terrazas con ofrendas de vasijas, concha, pigmento rojo y figurillas de barro. Estas figurillas, en su mayoría femeninas, son el rasgo más característico de la ocupación temprana. Muchas comparten rasgos con las que se elaboraban en el Istmo de Tehuantepec, lo que muestra que la costa de Huatulco ya participaba en el trato con los pueblos del sureste. Los alfareros representaron cuerpos esbeltos y también cuerpos robustos de busto y caderas amplios. En algunas figurillas modelaron el cabello con incisiones sobre una capa delgada de arcilla aplicada a la cabeza.