El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico
Figurilla femenina de pie con tocado alto y faja | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Figurilla femenina de pie con tocado alto y faja | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Figurilla femenina de pie con tocado alto y faja | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla

Figurilla femenina de pie con tocado alto y faja

Región Bocana del río Copalita, Oaxaca
Período Clásico
Año 200-900 d.C.
Técnica

 Arcilla modelada y alisada, con engobe rojo, incisiones, pastillaje y punzonado

Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 163
Investigador

En la desembocadura del río Copalita, en las bahías de Huatulco, se fundó en el Preclásico un asentamiento costero que alcanzó su auge en el Clásico, cuando llegó a ser el mayor de esa franja del litoral. Sus habitantes vivían de la pesca en el río y el mar, de la caza y la recolección. También hilaban fibras finas, probablemente algodón, como lo indica la gran cantidad de malacates hallados en el sitio. En la parte baja levantaron un centro cívico-ceremonial con plaza, basamentos y juego de pelota, y mantuvieron contactos con el Istmo de Tehuantepec y otras regiones del sureste mesoamericano. Hacia el Posclásico, las inundaciones y los problemas internos llevaron al abandono del centro ceremonial. Poco después, nuevas familias se asentaron en la parte alta y permanecieron ahí hasta la llegada de los españoles. Entre los objetos que dejaron sus habitantes destacan las figurillas de barro, en su mayoría femeninas. Los alfareros las hicieron en dos estilos: uno esquemático, con el cuerpo reducido a lo esencial, y otro naturalista, con rostros detallados y tocados altos elaborados al pastillaje. Algunos de estos tocados llevan trenzas, madejas de algodón, pendientes y plumas, y quizá se usaban en ocasiones especiales.
La pieza que aquí concierne representa a una mujer de pie, desnuda de la cintura hacia arriba, con un tocado alto y una faja en la cintura. Está modelada en barro de pasta porosa. Conserva restos de engobe rojo en el rostro, los brazos, la faja y sobre todo en las piernas. En el resto de la superficie, el desgaste dejó expuesta la pasta de tono anaranjado crema. Está casi completa; solo le falta el remate del tocado, cuyo borde superior es irregular.

La cabeza se alarga hacia arriba y hacia atrás por efecto del tocado, que tiene forma troncocónica y descansa sobre una banda horizontal a la altura de la frente. Al frente presenta un disco en cuyo centro se observan indicios de una aplicación al pastillaje ahora ausente. En ambos costados del tocado se identifican elementos verticales paralelos separados por incisiones, que podrían representar mechones de cabello. Por detrás, el tocado es liso. El rostro tiene los ojos almendrados y hundidos, con las pupilas marcadas con incisiones elipsoidales profundas. La nariz es delgada y se ensancha en las fosas nasales, las cuales están marcadas mediante incisiones cóncavas superficiales. La boca, grande y entreabierta, tiene los labios gruesos y salientes. Las orejas son grandes y llevan orejeras circulares; la izquierda conserva bien la perforación central.

Los senos están modelados en relieve. El brazo izquierdo se flexiona sobre el torso, con el antebrazo apoyado sobre el estómago, bajo el seno izquierdo. El derecho cae a lo largo del cuerpo y la mano descansa sobre la cadera. El ombligo está marcado por una depresión circular profunda. En la cintura lleva una faja gruesa aplicada al pastillaje, que rodea todo el cuerpo y se anuda o superpone al frente, donde muestra pliegues indicados con incisiones alargadas. Las piernas son cilíndricas, están separadas y terminan en pies redondeados, sin dedos. Por detrás se modelaron los glúteos.

Por su rostro detallado y su tocado alto, la figurilla pertenece al estilo naturalista y, dentro de él, al tipo de cabeza alargada. A diferencia de la mayoría de las figurillas femeninas del sitio, que aparecen desnudas o solo con un collar, esta lleva como adorno principal la faja. El tocado, las orejeras y la faja pueden leerse como marcas de rango. El brazo flexionado sobre el torso recuerda a otras figurillas, modeladas con un gesto semejante, y sugiere una postura deliberada, quizás vinculada con la fertilidad.

En la desembocadura del río Copalita, en las bahías de Huatulco, se fundó en el Preclásico un asentamiento costero que alcanzó su auge en el Clásico, cuando llegó a ser el mayor de esa franja del litoral. Sus habitantes vivían de la pesca en el río y el mar, de la caza y la recolección. También hilaban fibras finas, probablemente algodón, como lo indica la gran cantidad de malacates hallados en el sitio. En la parte baja levantaron un centro cívico-ceremonial con plaza, basamentos y juego de pelota, y mantuvieron contactos con el Istmo de Tehuantepec y otras regiones del sureste mesoamericano. Hacia el Posclásico, las inundaciones y los problemas internos llevaron al abandono del centro ceremonial. Poco después, nuevas familias se asentaron en la parte alta y permanecieron ahí hasta la llegada de los españoles. Entre los objetos que dejaron sus habitantes destacan las figurillas de barro, en su mayoría femeninas. Los alfareros las hicieron en dos estilos: uno esquemático, con el cuerpo reducido a lo esencial, y otro naturalista, con rostros detallados y tocados altos elaborados al pastillaje. Algunos de estos tocados llevan trenzas, madejas de algodón, pendientes y plumas, y quizá se usaban en ocasiones especiales.
La pieza que aquí concierne representa a una mujer de pie, desnuda de la cintura hacia arriba, con un tocado alto y una faja en la cintura. Está modelada en barro de pasta porosa. Conserva restos de engobe rojo en el rostro, los brazos, la faja y sobre todo en las piernas. En el resto de la superficie, el desgaste dejó expuesta la pasta de tono anaranjado crema. Está casi completa; solo le falta el remate del tocado, cuyo borde superior es irregular.

--Vista de salas--

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