El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico
Fragmentos de cabezas zoomorfas | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
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Fragmentos de cabezas zoomorfas

Región Costa del Golfo
Período Clásico
Año 200-900 d.C.
Técnica

Escultura cerámica

No. registro 52 22 MA FA 57PJ 539 - 10 y 20
Investigador

Este subgrupo del conjunto con el registro 539 consta de dos obras escultóricas cerámicas en estado fragmentado, de estructura sólida o compacta, cuyo pasta y engobe naranja tentativamente las afilian a las culturas del periodo Clásico de la zona centro-sur de Veracruz. Son dos cabezas, una es claramente zoomorfa. 
La que en particular tiene el registro 10 fue realizada por medio de la técnica del moldeado y figura un felino. La forma de la cabeza redondeada, con los arcos superciliares resaltados, la nariz y el hocico achatados, las fauces grandes, en cuya abertura se sugieren los caninos largos, así como la oreja que se conserva de contorno redondeado, son rasgos de esa especie. Entre la variedad de felinos que habitaban Mesoamérica, sobresale la representación artística de los jaguares y pumas, animales depredadores y territoriales asociados simbólicamente con la fuerza, el poder político y el sacrificio ritual. Aunque ambos pueden nadar y tienen hábitos nocturnos, el jaguar se relaciona en especial con lo acuático y su pelaje con la bóveda nocturna, pues sus rosetas se identificaron como estrellas; estas cualidades y otras, como su alta capacidad de cópula, fueron vinculadas con las del estrato inferior e inframundano del cosmos, de carácter primigenio según el sistema ideológico co-creado y compartido por los pueblos mesoamericanos a lo largo de su historia milenaria. El puma, a diferencia del jaguar, no ruge, y su pelaje es de color ocre o gris uniforme; acaso la pieza de superficie anaranjada que observamos, remite a un puma. En el mencionado centro-sur de Veracruz se han encontrado pequeños silbatos con forma de felino, con cabeza semejante a la que nos ocupa, en cuyas cuatro patas se insertan varas con ruedas en los extremos.
El fragmento con el registro particular 20 ha perdido las partes superior e inferior de la cabeza; posiblemente es un cánido o un ave. Tiene grandes ojos, cada uno hecho mediante dos punzonaduras o hundimientos leves; en su perfil izquierdo destaca una prominente nariz o un pico, y más abajo un remetimiento; junto con el cuello largo y grueso. 
Las dos piezas testimonian la versatilidad e importancia del arte cerámico en Mesoamérica. En la forma de esculturas se elaboraron infinidad de obras en tamaños variados, desde los diminutos hasta los grandes; mediante el modelado y el moldeado, entre otras técnicas, y con funciones prácticas y simbólicas diversas. El estado fracturado de las dos cabezas pudo ser intencional o bien, debido a su uso.

Este subgrupo del conjunto con el registro 539 consta de dos obras escultóricas cerámicas en estado fragmentado, de estructura sólida o compacta, cuyo pasta y engobe naranja tentativamente las afilian a las culturas del periodo Clásico de la zona centro-sur de Veracruz. Son dos cabezas, una es claramente zoomorfa. 
La que en particular tiene el registro 10 fue realizada por medio de la técnica del moldeado y figura un felino. La forma de la cabeza redondeada, con los arcos superciliares resaltados, la nariz y el hocico achatados, las fauces grandes, en cuya abertura se sugieren los caninos largos, así como la oreja que se conserva de contorno redondeado, son rasgos de esa especie. Entre la variedad de felinos que habitaban Mesoamérica, sobresale la representación artística de los jaguares y pumas, animales depredadores y territoriales asociados simbólicamente con la fuerza, el poder político y el sacrificio ritual. Aunque ambos pueden nadar y tienen hábitos nocturnos, el jaguar se relaciona en especial con lo acuático y su pelaje con la bóveda nocturna, pues sus rosetas se identificaron como estrellas; estas cualidades y otras, como su alta capacidad de cópula, fueron vinculadas con las del estrato inferior e inframundano del cosmos, de carácter primigenio según el sistema ideológico co-creado y compartido por los pueblos mesoamericanos a lo largo de su historia milenaria. El puma, a diferencia del jaguar, no ruge, y su pelaje es de color ocre o gris uniforme; acaso la pieza de superficie anaranjada que observamos, remite a un puma. En el mencionado centro-sur de Veracruz se han encontrado pequeños silbatos con forma de felino, con cabeza semejante a la que nos ocupa, en cuyas cuatro patas se insertan varas con ruedas en los extremos.
El fragmento con el registro particular 20 ha perdido las partes superior e inferior de la cabeza; posiblemente es un cánido o un ave. Tiene grandes ojos, cada uno hecho mediante dos punzonaduras o hundimientos leves; en su perfil izquierdo destaca una prominente nariz o un pico, y más abajo un remetimiento; junto con el cuello largo y grueso. 
Las dos piezas testimonian la versatilidad e importancia del arte cerámico en Mesoamérica. En la forma de esculturas se elaboraron infinidad de obras en tamaños variados, desde los diminutos hasta los grandes; mediante el modelado y el moldeado, entre otras técnicas, y con funciones prácticas y simbólicas diversas. El estado fracturado de las dos cabezas pudo ser intencional o bien, debido a su uso.

--Vista de salas--

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