El grupo consta de 35 obras, excepto por la pieza 43 que está entera, el resto son fragmentos. Hay 33 cabezas antropomorfas y un soporte de vasija con un rostro humano. Algunas procedencias culturales reconocidas son la huasteca (véanse las obras 16, 23, 30, 40, 35) y Tlatilco (véanse las obras 17, 22, 25, 26, 31, 42, 43), también hay cabezas con rasgos olmecoides que se han encontrado tanto en las regiones Costa del Golfo, Altiplano Central y Guerrero (véanse las obras 34, 11, 16, 3); asimismo las hay de atribución no identificada, en particular por su estado incompleto.
Al someterse a la cocción y transformarse en cerámica, la pasta con barro adquiere cierta cualidad pétrea, pues pierde su composición hídrica y plasticidad. La cerámica en forma escultórica o de alfarería produce obras frágiles, en las que secciones unidas al volumen central, como cabezas, brazos, piernas, soportes, asas o vertederas son puntos quebradizos. Otras causas que podrían explicar el estado fragmentado de las piezas del grupo son el uso o la ubicación desde su antigua temporalidad original en contextos de superficie como zonas domésticas y basureros, o que hayan sido decapitadas o “matadas” ritualmente. Esta práctica ritual conlleva la creencia de la agencia, funcionalidad, vitalidad o el poder de la imagen, para cuya anulación era necesario sacrificarlas por medio de la fragmentación u horadación.
No obstante su formato, la mayoría muestra rostros, tocados, peinados o adornos esmerados; en algunas incluso se figuraron modificaciones dentales (véanse las obras 8, 30 y 34), lo cual evidencia el logrado oficio de sus artífices para trabajar con minuciosidad y, sobre todo, la significativa intencionalidad de representar elementos identitarios clave, ya sea de su estatus o desempeño en la sociedad. De otra parte, se advierten distintas calidades plásticas y grados de erosión, de manera que las hay con los rasgos apenas sugeridos, como en las cabezas 15, 21 y 35, o no del todo logrados (véanse las cabezas 36, 41 y el rostro fantástico con fauces de la obra 5).
Las técnicas de elaboración básica en el arte cerámico son el modelado y moldeado; los detalles se forman con aplicaciones de barro al “pastillaje”, punzonado e incisión, como en las piezas 12 y 26, en las que resaltan las cejas y los ojos en pastillaje, con las pupilas punzonadas, o en la obra 13, con los ojos y la boca tipo “grano de café” en el que se sobrepone una forma elíptica a la cual se le hace una incisión recta en el eje mayor; en el grupo, algunas con los rasgos faciales incisos son las piezas 4 —las líneas de su tocado asimismo se hicieron con incisión—, 9, 19 y 24. Otras técnicas de manufactura son el alisado, pulido y la aplicación de pintura antes o después de la cocción —véase el color rojo en el cabello peinado de la obra 3 y el cuello de la obra 12—.
Parte de las obras muestra el modelado craneal tabular erecto, se aprecia en las vistas de perfil en obras como la 3 y 1. En cuanto al arreglo del cabello o tocado destaca la obra 4 con su adorno con forma de abanico, la 8 con el cabello recogido en un peinado alto, las 40, 34 y 25 con partido en medio, las piezas 22 y 27 con turbantes altos, la 42 con dos salientes —llamado tocado “de sombrerito” por Rosa María Reyna— y la 9 con un yelmo zoomorfo. Debido a que en el mundo mesoamericano las figuras femeninas y masculinas suelen compartir tipos peinados, tocados y ornamentos en nariz y orejas, no es factible precisar si son fragmentos de imágenes de mujeres u hombres, excepto en las de rasgos de estilos olmeca, pues en ellas predomina la figuración masculina (obras 34, 11, 3) así como en la cabeza 17 de la cultura Tlatilco —que se desarrolló en el Preclásico medio—, en cuyo arte es frecuente que las mujeres tengan mechones largos de cabello se acomodan al frente de la figura; en las vistas posterior y laterales de esta obra se advierte la parte superior de los mechones.
En el conjunto, dos cabezas pudieron usarse como pendientes: la 30 tiene una perforación en la parte alta y la 31 una pequeña asa en la parte posterior; por ambos orificios pudieron pasar cordones. El fragmento 7 es un prisma trapezoidal con un rostro de ojos y mejillas abultadas en relieve; en la parte superior se conserva parte de la base plana del recipiente al que servía de soporte. Finalmente, las formas faciales al pastillaje en las obras 12 y 43 son afines al tipo H5, en la clasificación propuesta por George Vaillant en la década de 1930. La última es una pieza singular; en la región del Altiplano Central de México durante el Preclásico medio se han registrado algunas obras cerámicas en las que una cabeza humana se une directamente a las extremidades inferiores en posición sedente; un ejemplo en la colección de arte mesoamericano custodiado por el Museo Amparo es la obra con el registro 52 22 MA FA 57PJ 649; en este caso, parecen brazos esquemáticos que forman un arco.
El grupo consta de 35 obras, excepto por la pieza 43 que está entera, el resto son fragmentos. Hay 33 cabezas antropomorfas y un soporte de vasija con un rostro humano. Algunas procedencias culturales reconocidas son la huasteca (véanse las obras 16, 23, 30, 40, 35) y Tlatilco (véanse las obras 17, 22, 25, 26, 31, 42, 43), también hay cabezas con rasgos olmecoides que se han encontrado tanto en las regiones Costa del Golfo, Altiplano Central y Guerrero (véanse las obras 34, 11, 16, 3); asimismo las hay de atribución no identificada, en particular por su estado incompleto.