El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico
Imágenes de humanos con deformidades | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Imágenes de humanos con deformidades | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Imágenes de humanos con deformidades | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Imágenes de humanos con deformidades | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Imágenes de humanos con deformidades | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Imágenes de humanos con deformidades | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Imágenes de humanos con deformidades | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Imágenes de humanos con deformidades | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Imágenes de humanos con deformidades | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Imágenes de humanos con deformidades | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Imágenes de humanos con deformidades | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Imágenes de humanos con deformidades | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla

Imágenes de humanos con deformidades

Cultura Tlatilco
Región Centro de México
Período Preclásico medio
Año 1400-900 a.C.
Técnica

Escultura cerámica modelada, con pastillaje, incisión, punzonado, calado, pulido y engobe

Ubicación Bóveda Prehispánico
Investigador

Este subgrupo del conjunto con el registro 534 consta de nueve figuras humanas que tienen en común la deformidad facial o corporal. Tienen su origen en la cultura Tlatilco, una de las más importantes de Mesoamérica durante el Preclásico medio, en una temporalidad datada entre los años 1400 y 900 a.C.; su extensa territorialidad en la región del Altiplano Central de México se ha detectado al poniente y sur de la cuenca lacustre de Texcoco, Xochimilco y Chalco, en sitios del Estado de México y Morelos. En el municipio de Naucalpan de Juárez, ubicado en la primera entidad, se localiza su sitio más reconocido y del cual deriva el nombre de la cultura.

Son piezas completas y fragmentadas; en el orden presentado en la compilación de fotos que acompaña este estudio, se encuentran: una máscara, dos cabezas –una completa y otra fracturada-, una figura que conserva de la cabeza a la cintura y cinco figuras humanas –la última de ellas fracturada-; en aquellas que tienen cuerpo, el rostro se ve sin deformidad.

De una parte, lo deforme se entiende como una deliberada anomalía en el marco de las creativas convenciones artísticas –como el modelado de piernas cónicas y de brazos cortos sin manos- y, de otra parte, no implica la representación de modificaciones de la corporeidad humana que resultan de prácticas culturales, como el modelado craneal, el limado dentario y la horadación de las orejas.  

Desde mi punto de vista, las imágenes que atendemos no figuran modelos visibles de individuos con malformaciones, desde esta base las interpreto en dos vías: como manifestación tangible del simbolismo de una de las mitades del cosmos y como artificios plásticos para enfatizar la representación de pronunciadas flexiones corporales.

En las pesquisas históricas del arte de Mesoamérica en sus ámbitos de producción, se recurre a los heterogéneos componentes de la cosmovisión co-creada y compartida por las sociedades que conformaron dicha superárea cultural. En tal urdimbre de sistemas, que incluye el de arte, las deformidades fantásticas o con referencia a patologías reales tienen una fuerte carga simbólica vinculada con la mitad primigenia, inframundana y femenina del universo. Entre sus connotaciones, están las transgresiones sexuales, el caos y ciertos poderes sobrenaturales. En contraste con el orden geometrizado del estrato terrestre del universo, obras como las que atendemos, ponderan lo amorfo y la deformidad. La interacción de ambos polos, la alternancia y redistribución de sus cualidades y poderes ostentan la dualidad del cosmos.  

Identifico la primera obra como una máscara, debido a su parecido con otras máscaras de la cultura Tlatilco que tienen orificios para los ojos y la boca de la persona portadora. En la colección custodiada por el Museo Amparo pueden verse, como ejemplo, las piezas con el registro 847. En esta máscara, los orificios en las orejas u orejeras pudieron servir para atarse. Destaca la expresiva asimetría del rostro, con las orejas de tamaño desigual, los ojos de mirada exaltada, la nariz torcida y de tamaño desmesurado, la boca enorme con una mueca de risa burlesca que deja ver sus dientes chuecos.

Siguen dos cabezas con faz redonda y achatada. La primera tiene cabellera larga y suelta, muestra una asimetría que remite a la parálisis facial periférica, con el ceño fruncido y las comisuras de los labios hacia abajo; la pieza pudo servir como colgante pues a los lados hay perforaciones. La segunda cabeza presenta síntomas de una reacción alérgica e hipotiroidismo: se modeló una cara hinchada, con los ojos saltones, las mejillas y la boca entreabierta abultados.

En la cuarta y quinta obras, quizá de aspecto femenino, la cabeza está unida, respectivamente de modo horizontal y oblicuo al torso, sin cuello, y en ambos casos, está rotada hacia la derecha del eje vertical del cuerpo. Más que un síntoma patológico, considero que esta composición es una solución artística para plasmar enfáticamente una postura forzada. El repertorio del arte escultórico de Tlatilco incluye acróbatas y bailarinas, ambos con acomodos corporales afectados y, asimismo, hay imágenes en las que se omiten partes de cuerpo, de manera que la cabeza se une a las piernas o a los brazos; como ejemplo, en este catálogo con el registro 534 puede verse el estudio titulado Figuras humanas con énfasis en posturas y ademanes.

Las últimas cuatro piezas del subgrupo son llamativas figuras masculinas cuyos hombros anchos y alargado torso robusto acentúan el tamaño corto de las piernas, lo que representa enanismo desproporcionado. Están de pie, con los brazos a los lados del cuerpo en posiciones hieráticas; anatómicamente también comparten el cuello corto o ausente, la indicación del ombligo y, de modo singular, tres hombres tienen barba corta debajo de la boca. La única prenda que visten es el máxtlatl, nombre nahua del paño que pasa entre las piernas y se ata a la cintura para cubrir los genitales. De uno de los hombres barbados, la última obra del subgrupo, sobresale su tocado alto, compuesto por una base cilíndrica ajustada a la cabeza y coronada con un elemento de silueta cónica; asimismo tiene orejeras circulares.

En dicho orden de ideas, estas figuraciones, al igual que las de mujeres y otros individuos que no muestran rasgos patológicos, principalmente constituyen la realidad creada en el arte por el pueblo tlatilquese, con diversos propósitos religiosos y sociales. En una muestra de 474 esqueletos recuperados en el sitio arqueológico de Tlatilco, los análisis de las antropólogas físicas María Elena Salas y Patricia Hernández, no detectaron evidencias de enanismo; se conjetura que la esperanza máxima de vida de la población era de 34 años de edad y sus enfermedades se relacionan con carencias nutricionales, afecciones dentales, osteoartritis y artritis reumatoide. En el mismo campo científico, pero respecto a la región maya, Vera Tiesler y Andrea Cucina plantean que, excepto por gibosidad, en los registros óseos no se han documentado deformidades esqueléticas, en claro contraste con las numerosas representaciones artísticas de individuos con malformaciones, como jorobas, dedos supernumerarios y enanismo.

Los estudios iconográficos especializados en el arte maya destacan la presencia recurrente de enanos en las cortes de la aristocracia, algunos visten de modo lujoso y en su atavío incluyen espejos, los cuales eran instrumentos de uso mágico; se conjetura que los enanos simbolizaban poderes sobrenaturales y que asistían a los gobernantes en su vida palaciega. En este caso, al igual que respecto a la sociedad de Tlatilco, se trata de la funcional realidad del arte. En el ámbito de esta sociedad del Altiplano Central de México, su eficacia residiría en diversos contextos, entre ellos, funerarios y de la ritualidad tanto doméstica como comunitaria.

Este subgrupo del conjunto con el registro 534 consta de nueve figuras humanas que tienen en común la deformidad facial o corporal. Tienen su origen en la cultura Tlatilco, una de las más importantes de Mesoamérica durante el Preclásico medio, en una temporalidad datada entre los años 1400 y 900 a.C.; su extensa territorialidad en la región del Altiplano Central de México se ha detectado al poniente y sur de la cuenca lacustre de Texcoco, Xochimilco y Chalco, en sitios del Estado de México y Morelos. En el municipio de Naucalpan de Juárez, ubicado en la primera entidad, se localiza su sitio más reconocido y del cual deriva el nombre de la cultura.

--Vista de salas--

El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico