El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico
Figuras humanas duales | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
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Figuras humanas duales

Cultura Tlatilco
Región Centro de México
Período Preclásico medio
Año 1400-900 a.C.
Técnica

Escultura cerámica modelada, con pastillaje, punzonado, incisión, alisado, engobe y pulido

Medidas

1. 5.8 x 4 x 2.5 cm
2. 4.7 x 3.6 x 5 cm
3. 5 x 4.3 x 3.1 cm
4. 5.8 x 3 x 2.4 cm

Ubicación Bóveda Prehispánico
Investigador

Dual es una palabra que en lo básico comunica la cantidad dos. El grupo de obras que atendemos da la pauta para señalar algunas connotaciones del término en el ámbito cultural de Tlatilco, una sociedad mesoamericana de la región del Altiplano Central de México. La diversidad de sentidos se sustenta en las diferentes formas artísticas para plasmar la dualidad en cuatro obras escultóricas humanas en formato pequeño –tres fracturadas y una completa-, que son parte del conjunto con el registro 534 de la colección de arte del México antiguo custodiada por el Museo Amparo.

La cultura Tlatilco se ubica en la fase media del periodo llamado Preclásico; sus asentamientos se distribuyeron en territorios de los sectores oeste y sur de la cuenca lacustre de Texcoco, Xochimilco y Chalco, en sitios actualmente ubicados en el Estado de México y Morelos. Entre otros sitios, en el Estado de México están Zohapilco-Tlapacoya y Tlatilco; del último se tomó la denominación de esta sociedad.

Las imágenes son afines a dos modalidades estilísticas, según la tipología de la escultura cerámica tlatilquense definida por varios autores a partir de la propuesta de George Vaillant. La primera y acaso la tercera obra muestran el tipo D1; la segunda y la cuarta el D4.

En dicha clasificación se nombran con letras los tipos y con números los subtipos; las variaciones son de tipo formal –por ejemplo, la ausencia o presencia de fosas nasales-, técnico e iconográfico. En lo técnico, en todos los tipos se modelaron los volúmenes estructurales y se usaron la incisión, el pastillaje, ranurado y punzonado para los detalles, así como el pulido y el engobe de un color distinto al de la pasta en el tratamiento de la superficie.

D1 es el tipo más emblemático de la cultura que tratamos; Edgar Nebot lo destaca como el más abundante de todos los tipos registrados en la mencionada aldea de Tlatilco, en particular, en los más de cuatrocientos entierros humanos excavados arqueológicamente hasta la fecha. Comparativamente, le caracteriza la delicadeza de su manufactura, y acorde con ello, las piezas uno y tres del subgrupo tienen facciones finas. 

Algunos rasgos distintivos del tipo D4 son la boca con las comisuras hacia arriba y una punción circular central profunda, que tal vez represente una modificación dentaria; asimismo, los ojos rasgados con el iris punzonado. Nebot refiere que este tipo en especial ha sido localizado en Tlatilco y Tlapacoya.

En cuanto a su aspecto dual, las cuatro obras presentan distintas figuraciones: a) Una cabeza, que ha perdido el cuerpo, tiene dos rostros que comparten el ojo central, el peinado con fleco y un tocado de banda horizontal coronado por un elemento elevado. b) Una figura con dos cabezas que se proyectan de un mismo cuello; esta pieza fracturada carece de su brazo derecho y desde la cintura hacia abajo; su torso esbelto tiene el pecho plano. c) Una mujer cuyo torso sostiene dos cabezas, cada una con cuello, de modo que comparten el resto del cuerpo dispuesto de pie; al ancho torso con senos separados y abdomen plano, le faltan los brazos. d) Finalmente, la cuarta pieza del subgrupo es la única completa; presenta dos mujeres de pie con los brazos levantados a los lados, sus torsos están desnudos y con los abdómenes levemente abultados. La pareja junta sus espaldas; están unidas -no fusionadas- desde el cuello hasta los talones; viste una prenda abultada y con textura que envuelve la circunferencia de sus dos cuerpos y cubre sus zonas pélvicas; además del engobe rojizo, la pieza tiene restos de pintura roja.

Acerca de la cabeza bifacial con rostros casi idénticos, cada cara con nariz pequeña y boca entreabierta, tal como lo planteé respecto a la obra con el registro 353 de este mismo catálogo, opino que representa una figura animada, que gira la cabeza de un lado a otro; destaco, por tanto, que una imagen tridimensional estática exprese el movimiento de un rostro con la capacidad de ver y hablar simultáneamente hacia dos direcciones.

Es posible que las dos figuras bicéfalas que siguen manifiesten de modo más enfático un movimiento en dos tiempos, pues en la pieza del subgrupo con las cabezas que se proyectan de un cuello, aunque tienen rostros y expresiones semejantes, sus tocados y peinados son distintos: en la cabeza que vemos a la derecha, cae un elemento alargado sobre la frente con incisiones en diagonal que remiten a cabello, y en la parte frontal del torso se sobrepone una larga guedeja con el mismo tratamiento, junto a una guedeja o banda lisa.  

Varias modalidades estilísticas del arte escultórico de la cultura Tlatilco aportan otras imágenes de humanos con dos rostros y dos cabezas. Respectivamente, en la misma colección del Museo Amparo, pueden verse aquellas con los registros 354 y 349 2/2. Ambas soluciones plásticas aluden a lo dual. Román Piña Chan, un renombrado investigador especializado en Tlatilco, supuso -sin ahondar en el tema- que este tipo de obras representaban patologías, como la condición de gemelas unidas.

Desde mi punto de vista, pudiera tratarse de un artificio artístico para ostentar la vitalidad y agencia de ciertas imágenes; acaso cuando las cabezas tienen rasgos disímiles se evoca la transición de un estado a otro.

Por lo que toca a la pareja de mujeres unidas por la espalda, cabe notar que una gruesa línea incisa entre los dos cuerpos indica que son dos individuos; además, cada uno inclina la cabeza y se enfatiza la distinción. No obstante lo anterior, son prácticamente iguales en sus rasgos faciales, el uso de grandes orejeras anulares, cabello muy corto y crespo, altura, proporciones anatómicas y postura; sólo comparten una especie de pantaloncillo  abultado y corto que envuelve por separado cada pierna. Su disposición de pie con los brazos levantados a los lados y la cabeza echada hacia delante remite a dinamismo; conjeturo que representa una pareja de bailarinas, asimismo porque otras figuras femeninas tlatilquenses con faldilla o pantaloncillos, a veces con brazos elevados o cabeza torcida, se han interpretado como bailarinas. Este tipo de imágenes resalta en el repertorio iconográfico de la cultura Tlatilco, puesto que prevalecen los desnudos femeninos en posición hierática. Las esculturas de bailarinas, así como las masculinas con atuendo de juego de pelota o máscaras y atavíos que suelen cubrir sus cuerpos, se han estimado como representaciones de la vida ritual de la cultura Tlatilco.

En suma, propongo que este subgrupo de obras plasma el movimiento de figuras individuales y una pareja de mujeres danzando y orientadas hacia direcciones opuestas; si bien, no excluyo los valores simbólicos de la dualidad en la cosmovisión en Mesoamérica. Lo dual implica la complementariedad y alternancia de fuerzas o entidades opuestas; entres sus múltiples manifestaciones, culturalmente conceptualizadas, están las temporada de secas y lluvias, lo femenino y lo masculino, el arriba y el abajo, lo diurno y lo nocturno.

Dual es una palabra que en lo básico comunica la cantidad dos. El grupo de obras que atendemos da la pauta para señalar algunas connotaciones del término en el ámbito cultural de Tlatilco, una sociedad mesoamericana de la región del Altiplano Central de México. La diversidad de sentidos se sustenta en las diferentes formas artísticas para plasmar la dualidad en cuatro obras escultóricas humanas en formato pequeño –tres fracturadas y una completa-, que son parte del conjunto con el registro 534 de la colección de arte del México antiguo custodiada por el Museo Amparo.

--Vista de salas--

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