Es una pieza modelada que a pesar de su formato pequeño y estado deteriorado, presenta una forma interesante.
Esta obra cerámica del arte mesoamericano se trata de una figura femenina, que ha perdido el seno y brazo derecho. Los rasgos la afilian a la cultura Tlatilco, asentada en la cuenca lacustre del valle de México durante el periodo Preclásico medio (1400-900 a.C.).
Carga sobre la cabeza una gran vasija de paredes recto divergentes, con una mano en su interior; el recipiente se apoya en una base con elementos salientes, en la cual se posa la mano que conserva; al igual que en el mecapalero, la contraparte perdida del cuerpo tenía idéntica posición. Es una imagen con aspecto caricaturesco, adjetivo que implica la distorsión acusada de sus formas; en este sentido, la obra se aleja de las proporciones anatómicas naturales. La mujer, de torso robusto está sentada con las piernas –de apariencia simplificada, entrecruzadas al frente; mientras que en la parte posterior, sobresalen las nalgas. El elemento más llamativo es la perforación circular en el torso. Puede suponerse que a través del orificio se atravesó un cordel y la pieza fue usada como colgante.
Es una pieza modelada que a pesar de su formato pequeño y estado deteriorado, presenta una forma interesante.
Esta obra cerámica del arte mesoamericano se trata de una figura femenina, que ha perdido el seno y brazo derecho. Los rasgos la afilian a la cultura Tlatilco, asentada en la cuenca lacustre del valle de México durante el periodo Preclásico medio (1400-900 a.C.).
Carga sobre la cabeza una gran vasija de paredes recto divergentes, con una mano en su interior; el recipiente se apoya en una base con elementos salientes, en la cual se posa la mano que conserva; al igual que en el mecapalero, la contraparte perdida del cuerpo tenía idéntica posición. Es una imagen con aspecto caricaturesco, adjetivo que implica la distorsión acusada de sus formas; en este sentido, la obra se aleja de las proporciones anatómicas naturales. La mujer, de torso robusto está sentada con las piernas –de apariencia simplificada, entrecruzadas al frente; mientras que en la parte posterior, sobresalen las nalgas. El elemento más llamativo es la perforación circular en el torso. Puede suponerse que a través del orificio se atravesó un cordel y la pieza fue usada como colgante.